Esmeralda Banacloy Martínez

Francisco Barrios Marco

Fisioterapeutas 

Autores de: Libro Diatermia Capacitiva y Resistiva y Cursos Online de Therapy Global Solutions

TRATAMIENTO DE LA METATARSALGIA CON DIATERMIA REATHERM. NEURODIATERMIA

La metatarsalgia es una patología que se manifiesta con dolor localizado en la zona anterior del pie, especialmente centrado en la cabeza de las articulaciones del metatarso. Es la causa de dolor más común en la especie humana tras la lumbalgia, con una mayor afectación del género femenino debido al uso de tacones y de zapatos de horma estrechos.

Aunque es una zona que resulta muy accesible, y por tanto el diagnostico de dolor en las articulaciones interfalángicas y metatarsofalángicas no presenta mayor dificultad ante la exploración, conocer la causa que ha dado origen a la metatarsalgia puede resultar mucho más complicado ya que: tanto el tipo de calzado, la técnica de la carrera en los deportistas, la artrosis, la artritis,  tener un pie cavo, e incluso padecer contracturas musculares y tendinopatías pueden desencadenar un dolor agudo en la zona anterior del pie. Aparte de la pura exploración musculoesquelética no está de más valorar la metatarsalgia desde el punto de vista circulatorio y neurológico.

Aunque existe muchos posibles desencadenantes de una metatarsalgia podemos clasificarlos en tres grupos:

Metatarsalgia de origen mecánico: se observa una modificación del contacto con el suelo de las cabezas del metatarso, lo cual acaba generando una hiperqueratosis de la capa externa de la piel. Tanto la carga excesiva como la dismetría de los metatarsianos pueden ser la causa de la alteración del apoyo que da origen a este tipo de metatarsalgia. El calzado puede originar síndromes como el de inestabilidad de la segunda articulación metatarsofalángica, en la cual el segundo dedo del pie, debido a una presión inadecuada y permanente se va deformando en garra o martillo, duele al explorarlo, se forma hiperqueratosis que acaba incrementando el dolor.

Metatarsalgia de origen inflamatorio: patologías previas, como los diversos tipos de artritis: reactiva, psoriásica, lupus eritematoso sistémico, esclerodermia, osteoartritis, gota, etc. La degeneración de las estructuras afectadas agrava los síntomas de la metatarsalgia e incrementa el porcentaje de riesgo de padecerla.

Combinación de las anteriores: asociándose la causa de origen mecánico al proceso inflamatorio: fracturas o fisuras, pie diabético, luxaciones o subluxaciones metatarsofalángicas, neuroma de Morton, patologías derivadas de procesos quirúrgicos en el pie tales como osteotomías o hallux valgus.

La metatarsalgia se presenta como un dolor agudo, que puede cronificarse, y afectar a varias articulaciones del metatarso, llegando a quedar afectados tanto el tejido óseo como ligamentoso, vasos, tendones y bursa; el dolor puede circunscribirse estrictamente en la zona anterior del pie o lateralizarse en la zona medial o lateral. Si prosigue la carga biomecánica inadecuada, la patología se cronificará y además de mayor dolor en los puntos con más presión, se producirá una queratinización y engrosamiento de la capa externa de la piel. La queratina es una proteína muy resistente que actúa como elemento protector, su exceso ocasionará nuevos problemas.

Las zonas de presión excesiva pueden explorarse por medios técnicos que se encuentran prácticamente en cualquier clínica especializada, la tecnología ha avanzado mucho y desde los antiguos pedígrafos y podoscopios, ahora se dispone de escáneres digitales que en apenas unos segundos realizan un análisis completo de las cargas en toda la planta del pie, al mismo tiempo que comparan las simetrías de apoyo con el pie sano.

En casos muy complejos puede resultar útil una exploración biomecánica dinámica, y/o la utilización de técnicas como la Resonancia magnética o la TAC.

Tratamiento de las metatarsalgias.

Cuando el diagnóstico es temprano podemos esperar una evolución muy positiva con un tratamiento conservador:

Reposo. Permite una descarga de la zona del antepie y con ello disminuye el riesgo de lesión. Es aconsejable acostumbrarse a realizar un descanso consciente tras mantenerse largo tiempo de pie o tras caminatas que desencadenen molestias. Mantener los pies en posición elevada puede favorecer el drenaje, la eliminación de catabolitos y la relajación muscular. Es recomendable la realización de ejercicios, presionando contra el suelo una pelota de tenis en forma de automasaje, el masaje del pie relaja la musculatura y mejora la circulación local.

Aplicación de frío. Siempre que se sospeche que la carga sobre el antepié ha sido excesiva, con 10 minutos de aplicación es suficiente para percibir un rápido alivio de las molestias, es un tratamiento breve, eficaz y que puede realizarse varias veces al día.

Almohadilla para el metatarso. Una almohadilla personalizada ayudara a reducir la carga biomecánica de la zona afectada, facilita la distribución del esfuerzo que ha de soportar el pie y por lo tanto reducirá el dolor y la inflamación.

Calzado adecuado. La mayor parte de las metatarsalgia tienen origen biomecánico y de ellas el calzado inadecuado es la mayor fuente de sufrimiento. Un zapato adecuado a la vida laboral y deportiva, que no comprima ni sea excesivamente ancho es el mejor medio de prevención del dolor tanto en las metatarsalgias de origen mecánico como en las inflamatorias.

Soporte metatarsal. En algunos casos lo soportes para el arco reducen la tensión y logran cierto alivio. Existe una gran variedad y siempre resulta aconsejable que sea un producto personalizado para que se ajuste a las características individuales.

En ocasiones, el tratamiento conservador no es suficiente y ha de optarse por el tratamiento quirúrgico para restablecer unas condiciones anatómicas en el pie que permitan una deambulación sin molestias.

Tanto en el tratamiento quirúrgico como en el conservador la diatermia es una de las terapias físicas más potentes, ya que actúa con gran eficacia sobre los síntomas: dolor e inflamación, al mismo tiempo que su capacidad de elevar la tasa metabólica favorece la regeneración de los tejidos afectados. Es importante adaptar el protocolo de tratamiento a las características individuales de paciente y al estado en el que se encuentra la patología.

El equipo de diatermia Reatherm actúa como un eficaz relajante muscular por medio de la técnica capacitiva, al tiempo que estimula la circulación y reduce la hipoxia. Además, mejora la viscoelasticidad de los tejidos y reduce la inflamación en la articulación metatarsofalángica al aplicar la técnica resistiva. Es por tanto un aliado eficaz para la prevención y el tratamiento de las metatarsalgia al acelerar el proceso de recuperación tras las intervenciones quirúrgicas cuando son necesarias.

Tratamiento del dolor crónico en metatarsalgia con Neurodiatermia Reatherm.

Aplicaremos el electrodo resistivo pequeño sobre los puntos Trigger, que pueden localizarse proximales o distales del foco de la lesión, en gemelos o tibiales. Prestaremos especial atención a las localizaciones específicas en las que el paciente nos refiera mayor dolor y no ceda con el tratamiento clásico con Diatermia. Programaremos el equipo Reatherm a 300 KHz alcanzando la potencia suficiente para percibir la sensación de paso de corriente y calor agradables, con una modulación de 100 Hz. En todo caso elevaremos la intensidad gradualmente para que el paciente no tenga en ningún momento sensación excesiva de calor.

Realizaremos una presión firme y mantendremos fijo el electrodo, la sensación térmica ascenderá hasta que empiece a aparecer una leve molestia, en ese momento justo separamos el electrodo, disminuiremos la potencia ligeramente y volveremos a empezar. Realizamos este tipo de aplicación un mínimo de tres veces, entre tres y cinco minutos en total. Al finalizar hemos de verificar la sensación dolorosa del paciente y observaremos como con un tratamiento tan breve la disminución del dolor es muy notable, en la mayor parte de los casos.

El equipo de diatermia Reatherm resulta especialmente eficaz para modular la señal de dolor, pues además de los efectos clásicos de la diatermia, es capaz de generar una señal que el paciente percibe como un pulso eléctrico, similar al TENS, aunque centenares de veces más potente y con una capacidad neuromoduladora muy superior. La sensación percibida ha de resultar agradable.

Diatermia Capacitiva Reatherm para el tratamiento de la metatarsalgia en estado agudo

En los casos agudos el protocolo recomienda trabajar con sensaciones atérmicas, sin embargo, sobre la musculatura de la pantorrilla podremos utilizar la diatermia capacitiva buscando una sensación térmica alta, pero nunca molesta, ya que el objetivo es conseguir la relajación muscular y difícilmente podremos lograrlo si no alcanzamos los 42 grados.

Utilizaremos la técnica capacitiva especialmente sobre el tríceps sural, tibial anterior y posterior y peroneos, son músculos que se encuentran muy tensos debido tanto al dolor como al esfuerzo para modificar la pisada, el cuerpo busca un modo lo más antálgico para desplazarse, pero ello inevitablemente sobrecarga estructuras que van mucho más allá del pie, y que al ser tratadas nos permiten optimizar el resultado de la terapia.

Colocación de la placa pasiva: podemos optar por varias localizaciones, preferentemente colocaremos la placa en cuádriceps o en la misma plata del pie.

Aplicación del electrodo capacitivo: sobre tríceps sural, tibiales y peroneos.

Tiempo de tratamiento:  la duración de la aplicación  capacitiva será aproximadamente de 10-12 minutos.

Intensidad: pretendemos trabajar con intensidades medias-altas buscando que el paciente experimente sensaciones hipertérmicas pero agradables, Grado III, para lograr una relajación muscular muy intensa. El paciente percibe el calor con intensidad, aunque sin molestia alguna. Elevaremos la intensidad paulatinamente y cuando nos indique que siente un calor intenso, mantenemos la temperatura preguntando a menudo para que no superemos la sensación de temperatura elevada, aunque grata. Para finalizar el tratamiento y prolongar el efecto antálgico bajaremos la intensidad hasta que el paciente perciba una sensación térmica muy suave (Grado II).

Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia. En este caso:

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Diatermia Resistiva Reatherm para el tratamiento de la metatarsalgia en estado agudo

Utilizaremos la técnica resistiva en la metatarsalgia para llegar a calentar ligeramente aquellos tejidos que se resisten al paso de la corriente y son fundamentalmente: hueso, cartílago, cápsulas, fascias y ligamentos.

Colocación de la placa pasiva: en la planta del pie o en cuádriceps.

Aplicación del electrodo resistivo: sobre el metatarso y planta del pie. La técnica resistiva nos permite una aplicación dinámica o estática, en ambos casos si el paciente empieza a notar calor, como es una patología en estado agudo, deberemos continuar con el tratamiento desplazando el manípulo por la zona de tratamiento un poco más rápido o bien, si queremos seguir aplicándolo de forma estática, deberemos bajar la potencia del equipo hasta que desaparezca dicha sensación térmica.

Tiempo de tratamiento: 7-8 minutos

Intensidad: como ya hemos mencionado buscamos realizar un tratamiento atérmico, grado I, el paciente no debe percibir calor. Podemos subir lentamente la intensidad y cuando nos indica que siente un calor muy suave disminuir la intensidad hasta que deje de percibirlo. Si aún a intensidades muy bajas el paciente nos dice que percibe calor, utilizaremos el sistema modulado para reducir la sensación y que el tratamiento sea siempre atérmico.

Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Diatermia Capacitiva Reatherm para el tratamiento de la metatarsalgia crónica

La metatarsalgia cronificada se define por la persistencia del síntoma dolor que se vuelve más intenso cuando hay carga, al deambular y al mantener largo tiempo la postura de bipedestación.

Como lo que deseamos es obtener una relajación de la musculatura afectada, el tratamiento será muy parecido a cuando tratamos la metatarsalgia con capacitiva en estado agudo. Aunque en este caso procuraremos siempre alcanzar y mantener una sensación térmica grado III.

Colocación de la placa pasiva: colocaremos la placa de retorno de modo longitudinal en la planta del pie o en cuádriceps.

Aplicación del electrodo capacitivo: utilizaremos el electrodo capacitivo de mayor diámetro sobre tríceps sural, tibiales y peroneos.

Tiempo de tratamiento: 10-12 minutos.

Intensidad: intensidad del calor percibido grado III (elevada pero agradable), en ningún momento sensación de que “quema”.

Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Diatermia Resistiva para el tratamiento de la metatarsalgia en estado crónico

Trabajaremos con más intensidad para lograr un mayor aumento de la temperatura con el objetivo de mejorar la viscoelasticidad, aumentar la vascularización y  elevar la tasa metabólica local, lo cual favorecerá el posible proceso de regeneración de los tejidos afectados y  disminuirá el dolor.

Colocación de la placa pasiva: podemos utilizar una geometría longitudinal en la zona de cuádriceps o transversal si aplicamos el electrodo en el dorso del pie y ubicamos la placa en la planta.

Aplicación del electrodo resistivo: sobre el metatarso. Podemos alternar dejándolo fijo y desplazándolo cuando el calor resulte excesivo.

Tiempo de tratamiento: 7-8 minutos.

Intensidad: intensidad del calor percibido grado III. Sensación térmica elevada, pero evitando siempre que sea excesiva.

 Frecuencia: elegiremos una frecuencia media-baja.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.