Esmeralda Banacloy Martínez

Francisco Barrios Marco

Fisioterapeutas 

Autores de: Libro Diatermia Capacitiva y Resistiva y Cursos Online de Therapy Global Solutions

TRATAMIENTO DE LA ROTURA PARCIAL DE SEMIMEMBRANOSO CON REATHERM, NEURODIATERMIA

El músculo semimembranoso es uno de los cuatro conocidos como isquiosurales, es el músculo más profundo y medial de la zona posterior del muslo. Se origina en la tuberosidad isquiática y se inserta en la zona interna del cóndilo tibial, integrándose en el tendón de la pata de ganso, por tanto, es un músculo biarticular lo que le proporciona la capacidad de ser flexor de la rodilla, extensor de cadera y rotador interno de rodilla.

El semimembranoso es uno de los músculos que sufre roturas parciales más habitualmente en el mundo del deporte, sobre todo entre aquellos deportistas que realizan aceleraciones y frenadas bruscas, una patología que se origina en los momentos en los que se produce el cambio de la contracción concéntrica y excéntrica, a gran velocidad, especialmente si existe un sobre estiramiento, tal y como sucede en velocistas o saltadores de vallas. En la fase final del balanceo de la pierna, cuando se extiende al máximo y se prepara para el apoyo, se genera una gran demanda de fuerzas, la gran potencia del cuádriceps y la necesidad que generar una desaceleración potente justo en la extensión y antes del impacto con el suelo son el desencadenante más común de la lesión del semimembranoso.

El deportista percibe con claridad la lesión, que suele describir como un pinchazo, que le obliga a parar, un dolor que reaparece al realizar la extensión de la pierna contra la gravedad y en la contracción isométrica. El diagnóstico de la lesión se confirma ecográficamente y en caso de duda por RMN.

Factores que inciden en el incremento de lesiones del músculo semimembranoso:

1.- La raza. Existe una mayor incidencia entre deportistas de raza negra que en los de raza blanca, probablemente debido al mayor porcentaje de fibra blanca rápida en los primeros, lo cual les permite acelerar y decelerar algo más rápido; pero también facilitaría este tipo de roturas.

2.- Desequilibrio muscular. Desequilibrio entre la fuerza de cuádriceps e isquiotibiales de la pierna lesionada, así como mayor fuerza en la pierna sana en relación con la que ha sufrido la rotura parcial del semimembranoso. El desequilibrio de fuerzas dificulta una buena desaceleración e incide directamente en el riesgo de lesión muscular del semimembranoso.

3.- Lesiones previas del semimembranoso. En porcentaje, es el factor que supone mayor riesgo. Las lesiones previas, aún con un buen tratamiento rehabilitador, implican un incremento notable del riesgo de recidiva. Toda rotura genera una cicatriz, que no tendrá las cualidades del tejido original, su elasticidad y contractibilidad se encuentran disminuidas y en casos de sobre solicitación suponen el punto en que se originará una nueva rotura.

Hemos de añadir que no sólo las lesiones previas del semimembranoso facilitan la aparición de este tipo de patología, habrá una predisposición también cuando el deportista haya padecido lesiones del tríceps sural o cuádriceps, lo cual pone de manifiesto que los isquiotibiales, cada músculo individual y en conjunto, forman parte de una cadena muscular en la que se integran y de la que depende su funcionamiento óptimo.

4.- Agotamiento crónico. Cuando los deportistas no se recuperan completamente tras el esfuerzo, el riesgo de que la fatiga muscular se cronifique aumenta. La fatiga aguda tras un encuentro deportivo es normal, también lo es que con el descanso adecuado se recupere completamente, cuando ello no sucede así, el deportista regresa al entrenamiento y a la competición en un estado que dificulta disponer del estado óptimo tanto de fuerza como de propiocepción, el riesgo de lesión se incrementará. Las lesiones cuya causa es el agotamiento se producen normalmente en los periodos finales de la competición.

5.- Déficit de flexibilidad. En cualquier deporte que exista un riesgo de lesión muscular, este se incrementa cuando el músculo se encuentra más tenso. Cuando la viscoelasticidad de los músculos disminuye la posibilidad de rotura se incrementa proporcionalmente. Debemos considerar la cadena muscular en su conjunto ya que la rigidez, la tensión excesiva del cuádriceps o de los flexores de cadera incidirán negativamente en la funcionalidad del semimembranoso.

La prevención de las lesiones del semimembranoso tendrá en cuenta todos los factores señalados anteriormente, para incidir en aquello que se encuentra al alcance del entrenador y su equipo médico, reduciendo así el riesgo de lesión: recuperación suficiente tras el esfuerzo, mejora de la viscoelasticidad de la musculatura, optimización de la fuerza y del equilibrio muscular, mejora de la propiocepción.

La Diatermia es un elemento clave en la recuperación de los deportistas de alto nivel, la lesión del semimembranoso, así como las del resto de los isquiosurales requiere inmovilización, pero si es excesiva se corre el riesgo de que se creen adherencias. Por otra parte, necesitamos que haya un ligero incremento de la vascularización, pero si realizamos movilizaciones activas o pasivas corremos el riesgo de aumentar la lesión y el tejido cicatricial. La aplicación de Diatermia atérmica a partir del tercer-cuarto día, nos permite reducir la inflamación, al mismo tiempo que se incrementa ligeramente el riego sanguíneo mejorando la capilarización y la recuperación temprana de las fibras musculares y con ello lograremos una pérdida menor de fuerza muscular.

La aplicación de Diatermia nos permitirá a partir del quinto día iniciar tanto el trabajo de fuerza muscular isométrica, como ejercicios concéntricos y excéntricos en los rangos en los que el paciente no presenta molestia alguna. La recuperación es más veloz cuando la lesión se produce en el vientre muscula que cuando se produce en la unión miotendinosa, en ambos casos la Diatermia nos permite alcanzar en profundidad los tejidos sobre los que deseamos actuar, tanto tendón como músculo.

Tratamiento del dolor en la rotura parcial del semimembranoso con Neurodiatermia REATHERM

Realizaremos este tratamiento en periodo subagudo o crónico de la lesión, hemos de estar seguros de que el aumento del riego sanguíneo y la estimulación que vamos a provocar no provoque inflamación en los tejidos sobre los que deseamos actuar.

Emplearemos el electrodo resistivo pequeño sobre la zona de dolor, programamos el Reatherm a 300 KHz con una sensación térmica que se elevará paulatinamente sin resultar excesiva y una modulación de 100 Hz. Mantendremos fijo el electrodo, poco a poco la temperatura se incrementará hasta que empieza a presentarse una cierta molestia, en ese instante separamos el electrodo, reducimos la potencia levemente y volvemos a empezar. Realizamos este tipo de aplicación un mínimo de tres veces y con una duración total de entre tres y cinco minutos. Al finalizar, verificamos la sensación dolorosa del paciente, y observaremos como con un tratamiento tan breve la disminución del dolor en la mayor parte de los casos es muy notable.

El equipo Reatherm resulta especialmente eficaz para modular la señal de dolor, pues además de los efectos de la diatermia es capaz de generar una señal que el paciente percibe como un pulso eléctrico, que ha de resultar agradable, aplicado en la zona de dolor.

La rotura fibrilar del semimembranoso cursa con dolor e inflamación, en ambas situaciones la Diatermia actúa eficazmente. Cuando aplicamos Diatermia se genera un estado de fiebre local, la temperatura se eleva justamente donde lo deseamos, el nervio conduce con dificultad la señal de dolor, el aumento de la señal de calor alcanza la asta posterior de la medula espinal y por medio de las interneuronas moduladoras del dolor se produce una neuromodulación que inhibe parcialmente la señal de dolor.

Diatermia Capacitiva Reatherm para el tratamiento de la rotura parcial del semimembranoso en estado subagudo

Habremos de dejar pasar de 4 a 5 días antes de comenzar con el tratamiento atérmico capacitivo. La Diatermia aumenta el riego sanguíneo y facilita con ello el drenaje. Así mismo, la disminución de las cininas, mejora de la nutrición y oxigenación de los tejidos, junto con la elevación local de la temperatura, que conlleva un ligero aumento de la tasa metabólica, provoca la aceleración de los procesos de regeneración. Nuestro objetivo será: relajar la musculatura, reabsorber el edema, disminuir el dolor y favorecer la cicatrización.

Colocación de la placa pasiva: en función del síntoma sobre el que queremos actuar en cada sesión de tratamiento colocaremos la placa de un modo u

otro.

  • Si lo que busco es actuar sobre el síntoma dolor, colocaremos la placa de retorno lo más próxima a la salida de las raíces nerviosas del dermatoma. Aunque trabajemos directamente sobre el semimembranoso, al colocar la placa distal actuaremos sobre un territorio más amplio, logrando cambios positivos más allá de la zona lesionada, elevando así el umbral del dolor.
  • Por el contrario, si lo que nos interesa más es lograr un efecto directo sobre el proceso inflamatorio colocaremos la placa transversal

Aplicación del electrodo capacitivo: utilizaremos el electrodo capacitivo grande. Sobre la musculatura afectada y tejido próximo a la misma.

Tiempo de tratamiento: 15 minutos

Intensidad: buscamos trabajar de forma atérmica (Grado I), el paciente no debe percibir calor, si así fuera reduciremos la intensidad. Le preguntaremos a menudo para tener la certeza de que se mantiene por debajo del umbral de percepción.

 Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Diatermia Resistiva Reatherm para el tratamiento de la rotura parcial del semimembranoso en estado subagudo

Nos encontramos frente a un paciente diagnosticado de rotura parcial del semimembranoso, utilizaremos la técnica resistiva sobre la cicatriz, la unión miotendinosa y tendón, buscando una sensación atérmica o térmica muy leve, ya que de otro modo es muy probable que su situación empeore si lo tratamos con hipertermia.

Utilizaremos la técnica resistiva para llegar a calentar ligeramente aquellos tejidos que se resisten al paso de la corriente (en este caso concreto el tendón y tejido cicatricial), modulando la inflamación, disminuyendo el dolor y activando la posible regeneración.

Colocación de la placa pasiva: al igual que ocurre en la aplicación de la técnica capacitiva, en función del síntoma sobre el que queremos actuar en esa sesión de tratamiento, colocaremos la placa en una posición o en otra.

  • Si lo que busco es actuar sobre el síntoma dolor, colocaremos la placa de retorno lo más próxima a la salida de las raíces nerviosas del dermatoma. De esta forma trataremos la rotura parcial del semimembranoso, pero también de forma indirecta, el tejido nervioso del cual depende su recuperación. Aportamos energía e información, dos elementos sin los cuales la recuperación sería imposible.
  • En el caso de que nos interese actuar sobre la regeneración/inflamación tisular, situaré la placa más próxima a la zona de aplicación del electrodo, de forma transversal.

Aplicación del electrodo resistivo: utilizaremos el electrodo resistivo grande sobre la zona de la cicatriz, la unión miotendinosa y el tendón. Así como la técnica capacitiva nos exige mover el manípulo constantemente, con la técnica resistiva podemos desplazarlo o dejarlo fijo sobre un punto. Hay que tener en cuenta que, si el paciente empieza a notar calor, podemos seguir aplicándolo de forma estática, aunque deberemos bajar la potencia del equipo hasta que desaparezca dicha sensación o bien continuar con el tratamiento desplazando el manípulo por la zona de tratamiento sin que el paciente llegue a notar sensación térmica.

Tiempo de tratamiento: 7-10 minutos

Intensidad: debemos trabajar sin que el paciente llegue a notar sensación térmica, pasado el periodo inicial y conforme mejore la movilidad sin dolor pasaremos a sensación térmica (Grado II), calor suave.

Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Diatermia Capacitiva Reatherm para el tratamiento de la rotura parcial del semimembranoso  crónica

Cuando el paciente no ha recibido el tratamiento adecuado en la fase aguda o subaguda y el proceso se ha cronificado se  produce una fibrosis y la cicatriz molesta, al mismo tiempo es una fuente de nuevas lesiones del semimembranoso. El dolor no cede y se manifiesta especialmente cuando se produce un esfuerzo máximo o submáximo. La diatermia capacitiva resulta muy útil en estos casos ya que mejora la viscoelasticidad de la cicatriz y del tejido periférico, produce hiperemia que facilita la restauración a un estado de equilibrio y reduce la hipoxia al tiempo que aporta los nutrientes necesarios. La elevación de la temperatura favorecerá la relajación muscular y aumenta la tasa metabólica acelerando los procesos de regeneración.

Colocación de la placa pasiva: aplicando las mismas geometrías que hemos señalado en el tratamiento subagudo.

Aplicación del electrodo capacitivo: emplearemos el electrodo grande pasándolo sobre toda la zona que corresponde al semimembranoso y territorios próximos.

Tiempo de tratamiento: 10-15 minutos.

Intensidad: en esta etapa se recomienda trabajar con potencias más elevadas para alcanzar sensaciones térmicas más altas, grado III (elevada pero agradable), en ningún momento sensación de que “quema”.

Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Diatermia Resistiva para el tratamiento de la rotura parcial del semimembranoso en estado crónico

La diatermia resistiva actúa directamente sobre el tejido fibrosado, unión miotendinosa, osteotendinosa y tendón. Produce los siguientes efectos fisiológicos: activa y acelera la función de los tenocitos, mejora la viscoelasticidad del colágeno, favorece la eliminación de adherencias, eleva la temperatura aumentando el riego sanguíneo local y con ello potencia una evolución favorable.

Colocación de la placa pasiva: en función del síntoma sobre el que queremos actuar en esa sesión de tratamiento colocaremos la placa en una posición o en otra. No queremos decir que si situamos la placa de retorno en raíces nerviosas del dermatoma no habrá efecto regenerador, que lo habrá, o que si aplicamos la placa pasiva transversal dejaremos de conseguir disminuir el dolor, lo que expresamos es que un determinado tipo de colocación actuará más en un sentido u otro.

  • Si lo que busco es actuar sobre el síntoma dolor, colocaremos la placa de retorno lo más próxima a la salida de las raíces nerviosas del dermatoma. De esta forma trataremos la articulación afectada; pero también el tejido nervioso del cual depende su recuperación. Por otra parte, está demostrado que al trabajar sobre un territorio más amplio extendemos los cambios positivos más allá de la zona lesionada.
  • En caso de que nos interese trabajar sobre la regeneración tisular, situaremos la placa más próxima a la zona de aplicación del electrodo, de forma transversal.

Aplicación del electrodo resistivo: colocaremos el electrodo grande resistivo sobre el tejido cicatricial, unión miotendinosa y entesis. Se recomienda realizar movilizaciones pasivas y suaves estiramientos al mismo tiempo que aplicamos el electrodo.

Tiempo de tratamiento: 7-10 minutos.

Intensidad: para lograr un efecto fibrinolítico debemos trabajar con sensaciones térmicas altas, grado III (elevada pero agradable), en ningún momento el paciente debe tener la sensación de que “quema”.

Frecuencia: elegiremos una u otra frecuencia en función de la profundidad en la que deseamos obtener la mayor eficacia.

  • 500 KHz como frecuencia estándar.

Somos especialistas en Diatermia-Radiofrecuencia-Tecarterapia. Si quieres asesoramiento en equipos o formación contacta con nosotros. Francisco Barrios: 617.318.154