Esmeralda Banacloy Martínez

Fisioterapeuta.

DIATERMIA, ACCIONES Y EFECTOS FISIOLÓGICOS

EL vocablo Diatermia lo usó por primera vez el doctor alemán Carl Franz Nagelschmidt (1875-1952). Proviene de dos términos griegos: διά (dia) que significa a través y θερμός (thermos=caliente) cuya traducción sería calor. Realizó una exposición en Dresde (1907) explicando la elevación de temperatura que sufren los tejidos vivos al ser atravesados por una corriente de alta frecuencia.

Esta elevación dependerá de la intensidad de la corriente, el estado de hidratación y la resistencia particular que ofrezca cada tejido al paso de la misma.

Cuando aplicamos la diatermia usando el método capacitivo se produce más hipertermia en los tejidos que posean mayor contenido hídrico, es decir: músculos, órganos internos, piel y tejido subcutáneo; sin embargo usando la diatermia en modo resistivo se generará un mayor aumento de la temperatura en los tejidos que están menos hidratados y por lo tanto los que presente una mayor resistencia al paso de la corriente, como son huesos, ligamentos, tendones y fascias.

Dicha elevación de la temperatura provocará una respuesta en el organismo que afectará a diferentes sistemas:

• En el Sistema Nervioso Sensitivo.

Vemos cómo la estimulación de los termoreceptores provoca impulsos aferentes hacia el sistema nervioso central, desencadenando una respuesta de sedación.

• Acción sobre el Sistema Circulatorio.

Cuando una zona del cuerpo humano experimenta una elevación de la temperatura el sistema nervioso autónomo entra en acción para procurar la homeostasis, es decir devolver la temperatura corporal al punto de ajuste. Para ello provoca una dilatación de la luz de los vasos sanguíneos, haciendo que acuda sangre, a los tejidos diatermizados, para refrigerarlos, a este efecto se le denomina hiperemia. Al mismo tiempo se produce una activación tanto de la circulación linfática, ya que toda activación de la circulación sanguínea conduce a una aceleración en la circulación y excreción linfática como de la circulación de retorno.

• En el Sistema Músculo-Esquelético.

La diatermia tiene un potente efecto relajante en la musculatura tanto lisa como estriada. Dicha relajación se produce al disminuir la actividad de las motoneuronas gamma, lo cual provoca una disminución en el estiramiento de los husos musculares.

La resistencia y la fuerza también se modificarán por la acción de la diatermia. Ambas se ven mermadas tras la aplicación de la terapia, por ello se recomienda no usarla en las 2 horas previas a cualquier actividad deportiva y en caso de querer medir ambos parámetros lo haremos antes de aplicarla.

Por el contrario, la extensibilidad de los tejidos blandos aumenta, para ello deberemos alcanzar temperaturas entre 40º y 43º. La deformación plástica obtenida tras la aplicación de la diatermia se mantiene en mayor parte tras el enfriamiento. Este efecto nos ayuda a conseguir una disminución de la rigidez articular y por consiguiente un aumento del arco de la movilidad y disminución de la impotencia funcional.
También se puede observar como la fatiga muscular desaparece mucho antes si aplicamos la diatermia tras el esfuerzo físico, alcanzando su capacidad de trabajo normal con mayor velocidad si se utiliza dicha técnica.

Al mismo tiempo se produce una liberación de neurotransmisores y neuropéptidos (cortisol y endorfinas), los cuales producen una acción sedante y de relajación general del paciente, por lo que las sesiones con esta técnica de tratamiento resultan muy agradables.

• Acciones sobre el Metabolismo local.

El aumento local de la temperatura con el consiguiente aumento del flujo sanguíneo y linfático y la acción de la corriente eléctrica provoca cambios en la química local. El incremento térmico produce una aceleración de las reacciones metabólicas, la reactivación de la bomba sodio-potasio, la reabsorción de catabolitos, la regulación del ph, incremento del nivel de oxigenación, disminución de la concentración de anhídrido carbónico, un mayor aporte de nutrientes, aumento de la fenestración de elementos formes de la sangre (defensas y fagocitarios) y paso de las disoluciones orgánicas del estado de gel a sol.

El aumento de la temperatura y su consiguiente aumento en la hiperemia inducirá los siguientes efectos fisiológicos:

• Dentro de los efectos más espectaculares aunque no más importantes es el efecto antálgico. La alta frecuencia capacitiva tiene un potente efecto analgésico que se manifiesta en muchas ocasiones de modo inmediato durante el tratamiento o poco después del mismo.

Según la teoría de la compuerta, los termoreceptores cutáneos al ser estimulados pueden inhibir a nivel medular la sensación del dolor. Además el aumento de la temperatura cutánea disminuye dicha sensación por los cambios en la conducción periférica y en el umbral del dolor. El calor generado va a producir un efecto calmante siempre que la aplicación no sea muy breve en el tiempo, al elevar la temperatura y regular el potencial de membrana se eleva el umbral del dolor de las fibras nerviosas sensitivas. La hipertermia inhibe las fibras que conducen el dolor dificultando la percepción del mismo.

Al mismo tiempo, en muchas ocasiones el dolor está ligado a la compresión e inflamación de los tejidos, al disminuir el edema disminuye la compresión de los receptores sensitivos en el tejido lesionado y por lo tanto conseguimos un mayor y más duradero efecto antálgico. Por último el potente efecto relajante rompe el círculo vicioso dolor-contractura-dolor.

Sin embargo no podemos considerar que el calor sea el único responsable de un efecto sedante, ya que en muchas ocasiones el paciente nos transmite un alivio del dolor muy significativo trabajando con intensidades bajas mantenidas en el tiempo. Es indudable que el efecto electromagnético inducido por la diatermia tiene una capacidad antálgica más allá del puro efecto térmico ya que produce una sedación general que va a repercutir también de forma muy positiva en la regulación del sueño y la disminución de los niveles de estrés del paciente.

• Como ya hemos apuntado anteriormente la diatermia tiene un potente efecto relajante o antiespasmódico, lo cual nos ayudará a tratar con gran eficacia contracturas, sobrecargas, síndrome de fatiga crónica…etc.

• El aumento del drenaje venoso y linfático favorece notablemente su potente efecto antiinflamatorio. La diatermia acelera el trasporte de sustancias a través de la membrana celular y a nivel plasmático se experimenta una activación de las proteínas y/o encimas. Todo ello ayuda significativamente a disminuir el edema y a la reabsorción de seromas y hematomas que en ocasiones acompañan a las lesiones.

• Por último y no menos importante estaría su potente efecto sobre la estimulación del trofismo celular. Ello se debe fundamentalmente al incremento del aporte de oxígeno, de nutrientes, la elevación del número de células macrófagas que ayudará a limpiar el tejido lesionado y el incremento de fibroblastos que activa la producción de fibra de colágeno esencial para la cicatrización y recuperación del tejido ligamentoso, óseo, capsular, cartilaginoso y fascias. Todo ello, sumado a la estimulación de sistemas antioxidantes y la disminución de la inflamación ayudará de forma muy positiva a detener los procesos degenerativos y a recuperar de forma más eficaz los tejidos dañados.

La Diatermia es una herramienta fundamental dentro del arsenal terapéutico del fisioterapeuta posibilitándonos acelerar la capacidad de recuperación del propio organismo, ayuda a restaurar el equilibrio (homeostasia) y maximizar el rendimiento.

Los beneficios se obtienen desde la primera sesión de tratamiento ya que se aborda el problema desde diferentes flancos (dolor, edema e impotencia funcional) siendo una técnica que nos permite actuar en fases muy agudas.

Aunque es una técnica de termoterapia, la respuesta del organismo es completamente distinta al generarse el calor en profundidad, evitando con ello las contraindicaciones de la termoterapia superficial.