Francisco Barrios Marco

Esmeralda Banacloy Martínez

Fisioterapeutas.

Autores del Libro Diatermia Capacitiva y Resistiva

DIATERMIA EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR DEL MIEMBRO FANTASMA

 

Una de las experiencias más ingratas y sorprendentes del dolor es precisamente cuando duele un miembro amputado, cuando el paciente describe un dolor insoportable del pie o de la rodilla de un miembro inexistente; pero que él percibe con toda claridad.

Aun siendo común que se mantenga la percepción sensorial de un miembro tras su amputación, no en todos los casos se ve acompañada esta sensación de dolor, y en menor número de ocasiones ese dolor es tan insidioso que llega a crear problemas reales, pero sucede.

Las sensaciones que tras la amputación nos describen suelen ser de: hormigueo, picazón, dolor ocasional, cierta presión localizada e incluso calor en zonas muy determinadas del miembro que fue amputado.

En los casos en que el dolor es muy intenso, el grado del mismo es independiente de dónde se sitúa la amputación  o  de si se trata de una amputación total o parcial de un miembro. Existen diversas teorías que intentan explicar la experiencia del dolor en el miembro fantasma:

Teoría central. El cerebro, en condiciones normales, recibe información continuamente de los diversos tejidos de nuestro cuerpo, nuestras extremidades aportan un gran bagaje de aferencias al SNC. Éste no es un simple receptor mecánico de sensaciones, ya que las neuromodula, adaptándolas de modo que nuestra respuesta al medio en que vivimos se ajuste en cada instante. Del mismo modo que existe en la corteza cerebral un mapa que corresponde al movimiento del cuerpo conocido como homúnculo motor, existe un mapa similar ubicado también en dicha corteza que supone un esquema sensitivo, y que recibe continuamente información del tejido nervioso periférico, el homúnculo sensitivo.

Este complejo mecanismo, en el momento en que deja de recibir inputs “siente” un hueco sensorial radical, el SNC responde generando toda una serie de impulsos que completan el vacío; pretendiendo suplir las aferencias sensoriales cotidianas, se crea o mantiene una especie de orden, relativo y erróneo, pero que de algún modo intenta reemplazar las señales que cotidianamente ha recibido durante años de aquel tejido que ahora se encuentra abruptamente desaparecido.

Teoría periférica. Esta teoría considera que el miembro fantasma y la sensación de dolor tienen su origen precisamente en el sistema nerviosos periférico, que una vez seccionado, por la amputación, en un intento de regeneración fallido produce uno o varios nódulos que funcionando incorrectamente envían señales de dolor, por hiperalgesia o debido a compresiones secundarias a la intervención quirúrgica sobre tejido nervioso nociceptor.

Si la fibra nerviosa afectada procede del tobillo el paciente percibirá dolor en el tobillo, aunque este no forme parte de su cuerpo en el momento presente.

Teoría mixta. La combinación de ambas es la más factible, ni todo depende al 100% de la interpretación central, ni sólo el tejido periférico dañado es responsable de la afectación sensitiva. La amputación ha generado un daño inmenso, todo queda afectado: la movilidad, el sistema muscular, el sistema sensitivo aferente y eferente…, tras la intervención las señales que emitirá todo el tejido nerviosos afectado se van a encontrar fuera del rango estándar, el mapa motor y sensitivo se quedan sin información fiable o directamente sin información alguna, el SNC se las arregla como puede y rellena los huecos con información que proporcione un cierto sentido.

En conjunto la percepción del miembro fantasma facilita la interpretación y proporciona cierta coherencia, ya que no se concibe que un determinado tejido haya podido desaparecer de repente, sin embargo el choque entre la realidad y el cúmulo de percepciones anormales, llega en ocasiones no solo a que se perciba un miembro inexistente, sino a generar dolor, en determinados momentos, tan extremo como sorprendente.

El tratamiento con diatermia se orienta fundamentalmente a la reducción del síntoma dolor, ya que es lo que preocupa fundamentalmente al paciente. La eficacia de la Diatermia es multifactorial, ya que actúa a la vez en distintos frentes, si detectamos que las molestias del paciente tienen su origen en procesos inflamatorios secundarios a la intervención podemos actuar reduciendo la inflamación aplicando un tratamiento atérmico.

Si nos enfrentamos a un proceso crónico, la elevación de temperatura local será nuestra elección, ya que el estado de fiebre local inducido precisamente en el área deseada lograra incrementar el riego sanguíneo, lo cual a su vez favorecerá la eliminación de catabolitos, reducirá la hipoxia y acelerará los procesos de regeneración tisular.

Vemos pues que la Diatermia permite que nos adaptemos al estado de la patología pudiendo tratar tanto con atermia, termia o hipertermia dependiendo que nuestro objetivo sea reducir la inflamación, favorecer la regeneración o actuar fundamentalmente sobre el síntoma dolor.

TRATAMIENTO CON DIATERMIA / RADIOFRECUENCIA CAPACITIVA DEL MIEMBRO FANTASMA

Diferenciaremos bien la utilización de la Diatermia en estado agudo, en este periodo próximo a la retirada de los puntos en que hay mucha sensibilidad y restos de procesos inflamatorios todavía no resueltos, podremos trabajar en atermia exclusivamente.

Tiempo de tratamiento: entre 10-15 minutos dependiendo de la extensión de la zona a tratar.

Intensidad: en estado agudo, como buscamos sensaciones atérmicas, trabajaremos con potencias bajas, posteriormente en subagudo y crónico iremos aumentando la intensidad /potencia del tratamiento, aunque manteniéndolo siempre dentro de los límites de lo grato. Con la patología cronificada la sensación que experimente el paciente ha de ser de calor muy intenso, aunque cómodamente soportable, jamás con la percepción de que quema. Existe una zona de confort en la que se experimenta un calor fuerte pero que, al mismo tiempo relaja. Trabajar con una temperatura excesiva activara el sistema simpático que es justo lo que deseamos evitar.

Cuando trabajemos con sensación atérmica e hipertermica, observaremos que hay zonas en las que el paciente percibe más calor que en otras, es precisamente en ellas donde hemos de centrar la atención, sin que sea molesto, podemos acelerar levemente la velocidad con la que pasamos el electrodo para que resulte más grato o disminuir la potencia. Lo ideal es disponer de un equipo con Diatermia pulsada o modulada que nos permita reducir la sensación térmica a un trabajando a alta intensidad.

Aplicación del electrodo capacitivo activo: sobre todo el territorio afectado por la amputación, no solo el muñón, dedicaremos parte del tratamiento a zonas próximas.  

Colocación de la placa pasiva: se recomienda colocar la placa lo más transversal posible, en relación al electrodo capacitivo activo. Otra forma de colocación aceptable sería colocar la placa en la salida de las raíces nerviosas de los dermatomas afectados.

Frecuencia: trabajaremos con la frecuencia que se adapte a la profundidad que queremos alcanzar, si trabajamos más superficial 1 MHz, si a mayor profundidad 700 o 400 KHz. La ventaja es que en la actualidad, muchos equipos ya disponen de multifrecuencia y ello facilita alcanzar con mayor agilidad y eficacia justo el lugar sobre el que deseamos actuar.

TRATAMIENTO CON DIATERMIA / RADIOFRECUENCIA RESISTIVA DEL MIEMBRO FANTASMA

Prestaremos atención a las recomendaciones que ya hemos indicado con la Diatermia capacitiva en el tratamiento dependiendo de si nos encontramos con un proceso en estado agudo o crónico.

Tiempo de tratamiento: 10 minutos

Intensidad: trabajaremos del mismo modo que con la técnica capacitiva en estado agudo procurando realizar un tratamiento atérmico, el paciente no percibe el calor hasta que sube más allá de un grado. Elevaremos la intensidad progresivamente y cuando nos indique que percibe calor leve reduciremos la misma hasta que deje de ser percibida. Si aún a intensidades muy bajas percibe calor, utilizaremos el sistema pulsado para reducir la sensación y que el tratamiento se mantenga en  atérmico. En estado crónico el paciente debe percibir sensación térmica grado II al principio elevándolo progresivamente a grado III.

Aplicación del electrodo resistivo: justo sobre la zona más afectada del muñón y zonas adyacentes, la ventaja de la técnica resistiva es que nos permite, según lo necesitemos, desplazar o dejar fijo el electrodo sobre el territorio que deseamos tratar, si el calor comienza a ser excesivo mientras lo mantenemos en una posición estática lo desplazaremos a otro lugar, si por el contrario trabajamos desplazándolo lo moveremos algo más rápido, o bajaremos la intensidad si es preciso.

Colocación de la placa pasiva: la recomendación es la de colocar la placa lo más transversal posible, en relación al electrodo resistivo activo. Aunque en muchas ocasiones observaremos un cierto efecto extra neuromodulador del dolor al colocarla en la salida de las raíces nerviosas del dermatoma afectado.

Frecuencia: dependiendo de la profundidad a la que deseemos llegar, con frecuencias altas actuamos sobre tejidos más superficiales, con frecuencias bajas en planos más profundos.

En el tratamiento del miembro fantasma con Diatermia observaremos que es preciso en la mayor parte de las ocasiones combinar el tratamiento de Diatermia capacitiva y resistiva en su justa medida, adaptándonos al estado en que asiste nuestro paciente en cada sesión. Si hay una mayor afectación de tejidos blandos requerirá mayor tiempo de capacitiva, si nos encontramos con mayor afectación de tejido óseo, ligamentos, tendones, fascia y tejido nervioso prolongaremos el tratamiento resistivo.

Somos especialistas en Diatermia-Radiofrecuencia-Tecarterapia. Si quieres asesoramiento en equipos o formación contacta con nosotros. Francisco Barrios. Fisioterapeuta: 617.318.154