El cartílago articular y su función. Afectación en la artrosis.
El cartílago articular es un tejido muy duro y con cierta elasticidad, que recubre tejido óseo para protegerlo. Ha de cumplir al mismo tiempo con su función de permitir la movilidad articular, facilitándola y absorber las sobrecargas amortiguando el efecto del impacto de las áreas en contacto.
Parecen dos actividades antagónicas que el cartílago cumple a la perfección, sin embargo con el paso del tiempo es este tejido el que va a sufrir el desgaste. El cartílago no está inervado, cuando la alteración comienza a ser importante son los tejidos próximos los que nos informaran por medio del dolor de que algo comienza a ir mal, los músculos, la cápsula o el tejido óseo por debajo del cartílago se encuentran inervados y pueden darnos las primeras señales de aviso.
Cuando queremos obtener buenos resultados en el tratamiento de la artrosis hemos de implicar el paciente, habremos de informarle de cómo la articulación que tiene afectada es sometida a cargas a largo de todo el día, e incluso cuantificarlas.
¿Qué implica para una rodilla, andar durante una hora?
¿Qué supone permanecer de pie?
La importancia de abandonar el sedentarismo y si fuera el caso la imperiosa necesidad de regresar a un peso adecuado, con un peso excesivo cualquier acción terapéutica sobre articulaciones que han de soportarlo se verá enormemente dificultada.
El fisioterapeuta además de la utilización de la electroterapia clásica y de equipos de última generación como la Diatermia Capacitiva y Resistiva, pone a disposición de sus pacientes actividades con ejercicios controlados de desarrollo de fuerza y resistencia para favorecer la amortiguación que aporta un músculo en buenas condiciones, analiza la postura del paciente de pie, tumbado y sentado y aporta soluciones enfocadas a disminuir el nivel de sobrecarga articular.
Una gran parte de los pacientes que acuden a las clínicas de fisioterapia lo hacen porque sienten dolor, tienen diagnosticada su patología, en este caso hablamos de artrosis, toman calmantes pero aun así siguen teniendo dolor. La acción analgésica es muy potente con la diatermia capacitiva y es frecuente observar que el paciente nos narra una mejoría de este síntoma incluso mientras estamos realizando el tratamiento.
Por un lado el calor profundo tiene un efecto relajante sobre la masa muscular, la acción antiespasmódica local acaba afectando globalmente, no es de extrañar que un paciente llegue hasta dormirse mientras se está haciendo un tratamiento de la musculatura contracturada de la espalda. Además cuando la temperatura se eleva los nervios no transmiten bien la sensación de dolor, por lo tanto conseguimos durante un tiempo un efecto similar al tens pero con endotermia.
Todo ello en conjunto hace que la Diatermia Capacitiva y Resistiva profunda sea un mecanismo para tratar el síntoma principal por el que han venido a recibir tratamiento y el que los pacientes desean en mayor medida que desaparezca.
La forma de aplicación de la Diatermia Capacitiva y Resistiva en cada patología y paciente es muy específica, tanto en cuanto a los niveles de potencia necesarios como al modo de aplicación de la técnica.
En patologías artrósicas agudas, con un dolor elevado, procuraremos comenzar con sesiones de baja duración y poca intensidad, si vemos que se soportan bien podemos elevar tanto el tiempo como la intensidad aplicada. No debemos continuar en ningún caso cuando el paciente refiera calor excesivo o molestias de otro tipo.