Dosis en Diatermia

Progreso del Lección:

La dosis o energía entregada por el equipo en el tratamiento de una lesión crónica debe ser alta, tenemos que llegar a un grado III, o incluso en breves instantes nivel IV  de sensación de calor, nunca usaremos el grado cuatro de forma mantenida,  ya que puede provocar una quemadura. Hemos de lograr una hipertermia clara pero no molesta, que toquemos la zona tratada y la notemos caliente y esto normalmente se consigue en sesiones de 15-20 minutos como máximo en zonas amplias.

En la lesión aguda, como ya hemos mencionado anteriormente, realizaremos un tratamiento lo más atérmico posible. Según el tipo de equipo de Diatermia con el que trabajemos, conseguiremos un efecto atérmico bajando mucho la potencia o trabajando en modo de corriente pulsada. Ello nos permitirá suministrar más energía al organismo, sin que se eleve mucho la temperatura del tejido.

En patologías subagudas o crónicas, que buscamos un efecto más térmico o incluso hipertérmico, trabajaremos en modo continuo.

El hecho de alargar el tiempo de tratamiento no va a hacer que la recuperación sea más rápida y en última instancia lo que podríamos conseguir son las reacciones paradójicas que mencionamos con anterioridad. Tan solo en casos agudos como un esguince agudo, trabajaremos con una potencia muy baja y una sensación térmica débil o atérmica, se puede hacer un tratamiento más largo.

La elección de la dosis va a depender: del estado crónico o agudo de la lesión, de la cantidad de energía recibida por ese tejido en relación con la potencia que emite el equipo, que dependerá de si estamos haciendo un aplicación transversal o coplanar, una diatermia general o localizada, de la respuesta del sistema vascular del paciente, también va a depender de la zona a tratar y de la profundidad en que se encuentra el tejido diana. En la zona lumbar podremos trabajar con mayor potencia porque hay más masa que en otras zonas, la sensación térmica se difunde más y la percepción de calor intenso se experimenta como muy agradable.

El diámetro del electrodo activo: a menor diámetro y con la misma potencia la sensación térmica será mayor, podemos decir que es algo similar a lo que sucede con las corrientes galvánicas en este aspecto. La distancia entre el electrodo activo y el pasivo: a menor distancia entre los electrodos la sensación de calor profundo se percibirá más intensa en menos tiempo. Por ejemplo: cuando hacemos un tratamiento de drenaje linfático o para mejorar la circulación de retorno en los miembros inferiores colocamos en electrodo activo capacitivo o resistivo en la planta del pie y la pasiva en la zona lumbar, con lo cual la sensación térmica tardará más tiempo en aparecer y es más tenue debido a la distancia entre los electrodos y la extensión del tejido a tratar. En este caso donde más calor se nota es en los tobillos, debido a que es la zona de menor diámetro y la densidad de energía que la atraviesa es mayor. En ocasiones se puede percibir una sensación de presión en lugar de calor. Lo mismo ocurriría si trabajásemos con la misma técnica el miembro superior, la zona de mayor concentración de calor o presión sería la muñeca. Por la cronicidad de la lesión, como ya hemos apuntado con anterioridad, a más crónica mayor intensidad durante el tratamiento (siempre con el cuidado debido) y cuanto más aguda menor intensidad.

Por todo lo dicho anteriormente se deduce que la dosis será alta o baja en función de la sensación térmica del paciente, si este nota mucho calor aun con una potencia baja (20-30%) no podremos aumentarla, aunque se trate de una lesión crónica, el tamaño del electrodo y la extensión de la zona a tratar. En caso de que el paciente casi no perciba calor subiremos la potencia hasta una sensación grado 3 o 4 para lograr el efecto de endotermia deseado.