Articulaciones del cuerpo humano, artrosis y acción de la Diatermia capacitiva y resistiva.

Las articulaciones son estructuras del cuerpo en las que los huesos se unen entre sí permitiendo diversos grados de movilidad. En sus extremos los huesos se encuentran recubiertos de cartílago articular, muy duro y con propiedades elásticas, su función es proteger el tejido óseo del rozamiento y por tanto del desgaste.

Cuanto más móvil sea una articulación el desgaste del cartílago articular aumenta, nos encontramos articulaciones sin movimientos como las sinartrosis, anfiartrosis y las que tienen un amplio grado de movimiento llamadas diartrosis.

Cuando nos planteamos realizar un tratamiento con diatermia capacitiva o resistiva en el área correspondiente a una articulación, hemos de considerar que además del tejido óseo y dependiendo del tipo de articulación, se pueden encontrar: ligamentos, tendones, cápsula articular con su membrana sinovial y el líquido que produce para bañar y proteger la articulación, músculos y bolsas serosas.

Cuando recibimos un paciente con el diagnóstico de artrosis de rodilla nos enfrentamos a una situación compleja, ya que además del cartílago muy probablemente se encuentren afectadas algunas de las estructuras mencionadas, así que además de tratar en profundidad la articulación de la rodilla habremos de prestar atención a los tendones de origen e inserción, y actuar también sobre la musculatura de cuádriceps e isquiotibiales, en especial si percibimos un tono muscular elevado.

La Diatermia Capacitiva y Resistiva resulta muy eficaz en el tratamiento de la artrosis incluso en situaciones en la que esta se encuentra muy avanzada, pero no se puede aplicar de cualquier manera colocando siempre la placa pasiva en el mismo lugar y utilizando el electrodo activo de forma transversal en todas las ocasiones, si en dos o tres sesiones no ha habido una mejoría objetiva es imprescindible replanteársela técnica de aplicación y no centrarnos exclusivamente en la zona en que aparece el dolor.

Es conveniente que si esperando un resultado éste no aparece, remitamos el paciente a su médico para que valore la situación, siempre acompañado de un informe que justifique la decisión.