Artículo revisado por: Esmeralda Banacloy. Fisioterapeuta especialista en Diatermia
Actualizado en septiembre 2026
¿Cuántas veces has llegado a consulta con un diagnóstico claro y, al situarte frente al equipo, has dudado sobre qué modalidad elegir?
No necesariamente es falta de formación. La electroterapia en fisioterapia engloba técnicas con mecanismos, frecuencias, objetivos y formas de aplicación muy diferentes. TENS, corrientes interferenciales, electroestimulación neuromuscular, ultrasonido o diatermia pueden formar parte del arsenal terapéutico, pero no responden a la misma pregunta clínica.
El verdadero problema no es disponer de muchas técnicas, sino no tener un criterio claro para decidir cuál utilizar, cuándo hacerlo y con qué objetivo.
En esta guía veremos los principales tipos de electroterapia utilizados en fisioterapia y, sobre todo, cómo integrarlos dentro del razonamiento clínico para elegir una técnica en función del paciente, la fase del proceso, el tejido diana y el objetivo terapéutico.
¿Qué es la electroterapia en fisioterapia y para qué sirve?
La electroterapia utiliza energía eléctrica con fines terapéuticos para provocar respuestas sensitivas, motoras, circulatorias o analgésicas.
En sentido estricto, hablamos de electroterapia cuando aplicamos corrientes eléctricas mediante electrodos, como ocurre con TENS, NMES, corrientes interferenciales o corriente galvánica.
En la práctica clínica, sin embargo, el término suele utilizarse de forma más amplia e incluye otros agentes electrofísicos como el ultrasonido terapéutico o determinadas formas de diatermia y radiofrecuencia.
La cuestión importante no es tanto cómo clasificamos cada equipo, sino qué efecto fisiológico buscamos y si esa modalidad es adecuada para el paciente que tenemos delante.
La electroterapia puede utilizarse como herramienta complementaria para modular el dolor, facilitar una contracción muscular, mejorar determinadas condiciones del tejido, acompañar la recuperación funcional o preparar al paciente para terapia manual y ejercicio terapéutico.
Pero ninguna corriente sustituye al razonamiento clínico.
¿Qué diferencia de verdad a cada tipo de electroterapia?
No todas las corrientes estimulan los tejidos de la misma manera ni persiguen el mismo objetivo.
Comprender el mecanismo de acción permite dejar de aplicar protocolos por costumbre y empezar a seleccionar la tecnología en función de lo que queremos conseguir en esa sesión.
Corrientes analgésicas: TENS, interferenciales y diadinámicas
El TENS o estimulación nerviosa eléctrica transcutánea y otras corrientes sensitivas pueden formar parte de una estrategia de modulación del dolor. Se utiliza principalmente para modular el dolor. Una amplia revisión sistemática y metaanálisis de 381 ensayos clínicos encontró evidencia de certeza moderada de que la intensidad del dolor era menor durante o inmediatamente después de la aplicación de TENS frente a placebo [1].
Tradicionalmente se diferencian dos grandes formas de aplicación. Las frecuencias altas, habitualmente entre 80 y 150 Hz, se relacionan con mecanismos segmentarios de modulación nociceptiva, mientras que las frecuencias bajas, generalmente por debajo de 10 Hz, se han asociado a mecanismos mediados por opioides endógenos.
En la práctica, frecuencia, intensidad, duración, tolerancia y respuesta individual deben interpretarse conjuntamente. No basta con seleccionar un número en la pantalla del equipo.
Las corrientes interferenciales utilizan corrientes portadoras de media frecuencia cuya interacción genera una modulación de menor frecuencia. Una de sus ventajas clínicas es la buena tolerancia cutánea que pueden ofrecer cuando queremos trabajar con intensidades relativamente elevadas. En personas con dolor musculoesquelético, las corrientes interferenciales han mostrado un efecto analgésico superior al placebo, aunque no se ha demostrado de forma consistente que sean superiores a otras intervenciones activas [2].
Las corrientes diadinámicas son corrientes rectificadas utilizadas tradicionalmente con objetivos analgésicos y circulatorios, aunque actualmente tienen menor protagonismo que otras modalidades.
Electroterapia de alta frecuencia: diatermia y tecarterapia
La diatermia utilizada actualmente en fisioterapia trabaja mediante radiofrecuencia y permite transferir energía a los tejidos en profundidad.
Dependiendo del equipo, de la frecuencia utilizada, de la potencia, del modo de emisión y de la dosificación, podemos trabajar desde aplicaciones prácticamente atérmicas hasta tratamientos con una respuesta térmica evidente.
Por eso reducir la diatermia únicamente a «producir calor» es una simplificación.
El aumento controlado de temperatura puede favorecer la circulación local, modificar la extensibilidad del tejido y facilitar posteriormente técnicas manuales o movimiento. Con dosis bajas o pulsadas buscamos, en cambio, trabajar con menor componente térmico y aprovechar otros efectos biofísicos relacionados con la transferencia de energía.
La tecarterapia es una forma de diatermia capacitiva-resistiva en la que el fisioterapeuta puede modificar la forma de transferencia de energía según la estructura que quiera priorizar.
Más adelante veremos por qué esta diferencia tiene importantes implicaciones clínicas.
Corriente galvánica, iontoforesis y electroestimulación neuromuscular
La corriente galvánica es una corriente continua en la que la polaridad de los electrodos condiciona la respuesta electroquímica de los tejidos.
Uno de sus usos clásicos es la iontoforesis, en la que la corriente facilita el transporte transdérmico de determinadas sustancias ionizadas cuando existe indicación para ello.
La estimulación neuromuscular eléctrica o NMES tiene un objetivo diferente: generar una contracción muscular controlada.
Puede resultar especialmente útil cuando existe inhibición muscular, pérdida de activación después de una intervención, inmovilización o dificultad para producir voluntariamente una contracción suficiente.
En este caso, la corriente no se utiliza fundamentalmente para producir analgesia, sino para generar una respuesta motora.
Ultrasonido terapéutico
Aunque el ultrasonido no es una corriente eléctrica aplicada directamente al paciente, suele incluirse dentro de los agentes electrofísicos utilizados en fisioterapia.
Utiliza ondas mecánicas de alta frecuencia que transmiten energía al tejido. Dependiendo de los parámetros empleados puede buscarse un efecto predominantemente térmico o minimizar el componente térmico.
Su utilización debe responder, igual que cualquier otra técnica, a un objetivo concreto. Aplicar ultrasonido simplemente porque existe un tendón doloroso o porque «siempre se ha utilizado» no constituye un criterio clínico suficiente.
La evidencia tampoco es uniforme para todas las regiones anatómicas. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 encontró resultados favorables sobre el dolor en patologías de rodilla, mientras que los resultados fueron menos concluyentes en patologías de hombro [4]
Guía rápida para elegir una modalidad
| Objetivo principal | Modalidades que pueden considerarse | Pregunta clínica |
| Modulación del dolor | TENS, interferenciales, diatermia | ¿Busco analgesia sensitiva, neuromodulación o modificar además las condiciones del tejido? |
| Activación muscular | NMES | ¿Existe inhibición o dificultad para generar una contracción voluntaria suficiente? |
| Trabajo sobre tejidos profundos | Diatermia/tecarterapia | ¿Qué tejido quiero priorizar y qué respuesta térmica necesito? |
| Preparación para terapia manual o movimiento | Diatermia, según indicación | ¿Reducir rigidez o mejorar tolerancia facilitará el tratamiento activo posterior? |
| Procesos reparativos | Diversas modalidades según tejido y fase | ¿Existe una indicación clara y puedo medir posteriormente la respuesta? |
| Objetivo mecánico/térmico mediante ondas acústicas | Ultrasonido | ¿El tejido y la situación clínica justifican realmente su utilización? |
La tabla orienta, pero no sustituye la evaluación.
La elección no debería empezar preguntando “¿qué aparato utilizo para esta patología?”, sino “¿qué quiero modificar hoy en este paciente?”
¿Cómo leer el diagnóstico clínico para elegir la técnica correcta?
Conocer los mecanismos fisiológicos es solo el primer paso.
La verdadera decisión aparece cuando tenemos delante a una persona concreta, con una lesión determinada, una determinada irritabilidad y un momento específico de evolución.
Dos factores resultan especialmente importantes: la fase y comportamiento del proceso tisular y el objetivo terapéutico de la sesión.
Fase aguda, subaguda o crónica: el contexto cambia la dosificación
La fase clínica condiciona el tipo de respuesta que esperamos del tejido, pero conviene no convertirla en una simple clasificación por días.
Un esguince de tobillo reciente y una tendinopatía rotuliana de seis meses pueden generar dolor de intensidad similar y, sin embargo, requerir estrategias completamente diferentes.
En un proceso agudo con elevada irritabilidad, inflamación activa o importante sensibilidad, normalmente evitaremos dosis que incrementen excesivamente la carga térmica o mecánica sobre el tejido.
Eso no significa necesariamente que toda diatermia esté contraindicada en fase aguda. Podemos utilizar determinadas aplicaciones atérmicas o con termia muy suave cuando el equipo, la situación clínica y la experiencia profesional lo permitan.
En una fase subaguda aumenta progresivamente la tolerancia del tejido y podemos orientar el tratamiento hacia recuperación de movilidad, carga y función.
En los cuadros crónicos o persistentes pueden aparecer rigidez, fibrosis, disminución de la tolerancia a la carga, alteraciones musculares o dolor persistente. En estos pacientes la intensidad de tratamiento puede progresar, pero siempre en función de la respuesta y no únicamente del tiempo transcurrido.
La cronología orienta.
La irritabilidad del paciente decide.
Objetivos terapéuticos como brújula: analgesia, recuperación tisular o activación muscular
El síntoma principal no siempre coincide con el objetivo terapéutico.
Un paciente puede consultar por dolor de rodilla, pero presentar, además, una marcada inhibición del cuádriceps. Otro puede tener una tendinopatía crónica cuyo problema principal sea la escasa tolerancia a la carga.
Definir el objetivo antes de encender el equipo convierte la electroterapia en una herramienta clínica y evita que se convierta en un protocolo automático.
Cuando el objetivo es analgesia
TENS y otras corrientes sensitivas pueden formar parte de una estrategia de modulación del dolor.
La evidencia actual sugiere además que la intensidad de estimulación importa: una estimulación sensitiva suficientemente perceptible y ajustada durante la sesión puede ser más relevante que utilizar parámetros estándar sin tener en cuenta la respuesta del paciente.
La diatermia también puede utilizarse dentro de una estrategia analgésica. Dependiendo de frecuencia, modalidad y dosificación, podemos combinar neuromodulación, modificación de la circulación local y cambios térmicos controlados.
El objetivo no debería ser simplemente «quitar el dolor», sino conseguir suficiente mejoría para permitir posteriormente movimiento, ejercicio o recuperación de la función.
Cuando el objetivo es favorecer la recuperación tisular
Determinadas corrientes y agentes electro físicos se utilizan con la intención de modificar el entorno local del tejido durante el proceso de recuperación.
Aquí conviene evitar afirmaciones excesivamente simples como que una corriente «regenera» por sí sola una lesión.
El efecto clínico dependerá del tejido, la fase, la dosis, la frecuencia de aplicación y, sobre todo, de cómo se integre con carga progresiva, ejercicio terapéutico y recuperación funcional.
En diatermia, por ejemplo, las aplicaciones atérmicas o con termia suave permiten trabajar cuando no deseamos provocar un aumento térmico importante, mientras que dosis superiores pueden utilizarse cuando buscamos una respuesta circulatoria o térmica más evidente.
Cuando el objetivo es activación muscular
La NMES permite provocar una contracción muscular mediante estimulación eléctrica.
Es especialmente interesante cuando existe inhibición muscular postquirúrgica, inmovilización o dificultad para conseguir una contracción voluntaria suficiente. En pacientes sometidos a cirugía del ligamento cruzado anterior, una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos aleatorizados encontró que añadir NMES a la rehabilitación convencional favorecía la recuperación de la fuerza del cuádriceps [3].
La intensidad debe alcanzar una contracción útil y visible dentro de la tolerancia del paciente. Una estimulación demasiado suave puede resultar cómoda, pero no alcanzar el objetivo motor que perseguimos.
Y, siempre que sea posible, la electroestimulación debería integrarse con contracción voluntaria y ejercicio.
Diatermia y tecarterapia: ¿cuándo pueden marcar la diferencia en consulta?
La diatermia tiene una característica que la diferencia de muchas modalidades electroterápicas: permite transferir energía a tejidos profundos y modificar la respuesta térmica mediante la dosificación.
Esto ofrece al fisioterapeuta una gran versatilidad.
Podemos trabajar musculatura, tendones, fascia, cápsulas articulares y otras estructuras modificando frecuencia, potencia, geometría, tamaño del electrodo, posición de la placa de retorno, tiempo y modo de aplicación.
Pero su verdadero valor no está en producir más calor.
Está en saber cuánta energía queremos transferir, dónde queremos concentrarla y con qué objetivo clínico.
Capacitivo vs. resistivo: ¿cómo influye en la selección del tejido?
En la modalidad capacitiva, el electrodo activo incorpora una capa aislante y el sistema genera un comportamiento similar al de un condensador. Clínicamente se utiliza con frecuencia cuando queremos priorizar tejidos blandos con mayor contenido hídrico, como musculatura y determinadas estructuras superficiales.
En el modo resistivo, el electrodo no dispone de ese aislamiento y la distribución de la energía permite orientar el tratamiento hacia estructuras de mayor impedancia, como tendones, ligamentos, cápsula articular o determinadas interfaces profundas.
No significa que el capacitivo actúe exclusivamente sobre músculo ni que el resistivo solo alcance tendón o hueso. El circuito atraviesa diferentes tejidos y la distribución energética depende también de la geometría del tratamiento, la frecuencia, la potencia y la posición de los electrodos.
Esta es precisamente una de las razones por las que la diatermia exige razonamiento clínico y no simplemente memorizar protocolos.
| Modalidad | Orientación clínica habitual |
| Capacitivo | musculatura, tejidos blandos hidratados, fascia y preparación del tejido |
| Resistivo | tendón, ligamento, cápsula articular y estructuras de mayor impedancia |
| Capacitivo + resistivo | tratamiento combinado cuando intervienen varias estructuras |
La placa de retorno tampoco es un elemento secundario. Su tamaño y posición modifican el circuito eléctrico y, por tanto, la distribución de la energía.
También influyen el diámetro del electrodo activo, la presión, la velocidad de desplazamiento, la potencia y la vascularización de la zona.
El electrodo resistivo puede utilizarse de forma dinámica o estática cuando el equipo y la situación clínica lo permiten, pero una aplicación estática requiere especialmente controlar potencia, tiempo, geometría y respuesta del paciente.
Situaciones clínicas en las que la tecarterapia puede aportar valor
La evidencia disponible sobre transferencia capacitiva-resistiva muestra resultados favorables principalmente en patologías musculoesqueléticas. Un metaanálisis encontró una reducción significativa del dolor frente a los grupos control tras cuatro y ocho semanas de tratamiento, aunque con una heterogeneidad elevada entre los estudios [5].
Otra revisión sistemática específica sobre transferencia eléctrica capacitiva-resistiva analizó 13 estudios, principalmente relacionados con patología musculoesquelética, columna y artrosis de rodilla. La mayoría comunicaron mejorías en dolor, función o fuerza, aunque sólo dos presentaban bajo riesgo de sesgo, por lo que los autores señalaron la necesidad de mejorar la calidad de los estudios y estandarizar los protocolos [6].
No obstante, cuando se analiza conjuntamente un espectro más amplio de modalidades de diatermia —incluyendo onda corta, microondas y transferencia capacitiva-resistiva—, la evidencia resulta heterogénea. Una revisión sistemática con metaanálisis de 68 estudios calificó la certeza global de la evidencia como baja o muy baja para muchas de las comparaciones analizadas [7].
Por ello es más adecuado hablar de situaciones en las que puede aportar valor que afirmar que supera de forma general a cualquier otra modalidad.
En consulta resulta especialmente interesante cuando necesitamos combinar analgesia con tratamiento de tejidos profundos, trabajar rigidez o restricción tisular, acompañar determinados procesos tendinosos, intervenir sobre fibrosis o preparar una estructura para terapia manual o ejercicio.
En tendinopatías del Aquiles, manguito rotador o epicóndilo, por ejemplo, el resistivo permite orientar el tratamiento hacia el tejido tendinoso mientras que el capacitivo puede utilizarse sobre la musculatura relacionada.
En fibrosis y adherencias postquirúrgicas, la transferencia energética puede combinarse con movilización manual y trabajo específico sobre el tejido.
La integración de la diatermia con otras intervenciones también ha sido estudiada clínicamente. En un ensayo aleatorizado con 60 personas con dolor lumbar crónico inespecífico, la combinación de terapia manual y TECAR produjo mejores resultados en determinadas variables de dolor, discapacidad y umbral de dolor a la presión que la terapia manual aislada, aunque no añadió una mejoría significativa de la movilidad lumbopélvica [8].
En sobrecargas musculares, el modo capacitivo ofrece una aplicación amplia y confortable sobre el vientre muscular, mientras que determinadas geometrías resistivas permiten complementar el tratamiento cuando buscamos otras estructuras.
También puede incorporarse al tratamiento de cuadros como artrosis con rigidez, cervicalgia mecánica, fascitis plantar o diferentes alteraciones musculoesqueléticas, siempre dentro de un programa terapéutico individualizado.
La clave vuelve a ser la misma:
no tratar el nombre de la patología, sino decidir qué tejido y qué objetivo queremos abordar en ese momento.
Si quieres profundizar en esta toma de decisiones, en nuestros cursos online de diatermia y tecarterapia desarrollamos la selección de frecuencia, modalidad, dosificación y geometría mediante situaciones y casos clínicos reales.
Errores frecuentes al aplicar electroterapia y cómo evitarlos
Conocer todas las modalidades disponibles no garantiza buenos resultados.
Muchos errores de electroterapia aparecen cuando dejamos de evaluar al paciente y empezamos a aplicar el equipo por rutina.
Error de selección: elegir la técnica por costumbre y no por criterio
Uno de los errores más frecuentes consiste en aplicar siempre la misma técnica porque «suele funcionar».
Utilizar TENS en prácticamente cualquier paciente con dolor, aplicar ultrasonido automáticamente ante una tendinopatía o reservar la diatermia exclusivamente para lesiones deportivas son ejemplos de decisiones basadas más en hábitos que en razonamiento clínico.
Antes de empezar una sesión deberíamos poder responder a tres preguntas:
¿Qué quiero conseguir? ¿Sobre qué tejido quiero actuar? ¿Cómo voy a comprobar después si lo he conseguido?
Si no podemos responderlas, probablemente todavía no hemos elegido bien la técnica.
También es un error repetir exactamente el protocolo de la sesión anterior sin reevaluar al paciente.
La dosis que fue correcta hace una semana puede no ser la adecuada hoy.
Errores de aplicación: parámetros, posicionamiento y tiempo
Seleccionar la técnica correcta es solo la mitad del tratamiento.
La otra mitad está en la dosificación.
Frecuencia, intensidad, tiempo, tamaño y posición de los electrodos, geometría del circuito y características específicas de cada equipo pueden modificar significativamente la respuesta.
También debemos revisar el estado de la piel, sensibilidad, circulación, presencia de dispositivos implantados y cualquier circunstancia clínica que pueda modificar la seguridad del tratamiento.
No existe una única lista de contraindicaciones válida para todas las modalidades de electroterapia. Un TENS, una NMES, un ultrasonido y un equipo de diatermia no comparten exactamente los mismos riesgos.
Por eso las indicaciones y contraindicaciones deben comprobarse siempre para la modalidad concreta y siguiendo las recomendaciones del fabricante.
En diatermia, además, una dosis térmica excesiva puede generar una carga innecesaria sobre el tejido. La sensación del paciente es una fuente de información importante, pero no debe ser el único criterio de seguridad.
Y recuerda algo fundamental: los parámetros aprendidos con un dispositivo no deben trasladarse automáticamente a otro equipo de diferente fabricante.
Amplía tu criterio clínico: formación práctica en electroterapia
Los fundamentos fisiológicos, la elección de modalidad, la dosificación y los errores de aplicación adquieren verdadero sentido cuando tenemos delante un equipo y un caso clínico real.
Leer sobre electroterapia ayuda a comprenderla.
Pero aprender a utilizarla exige relacionar lo que vemos en la pantalla del equipo con la respuesta que observamos en el paciente.
Por eso una formación útil no debería limitarse a enseñar botones o protocolos cerrados. Debe enseñar a decidir.
¿Por qué la formación especializada cambia la forma de utilizar electroterapia?
Un fisioterapeuta con formación específica no obtiene mejores resultados porque haya memorizado más protocolos.
Los obtiene porque comprende el razonamiento que existe detrás de cada decisión.
Sabe porqué puede elegir una determinada modalidad en una tendinopatía, por qué modifica la dosis cuando aumenta la irritabilidad, cómo cambia la geometría del tratamiento cuando la diana está más profunda y cuándo debe abandonar una técnica porque la respuesta del paciente indica que el tratamiento debe cambiar.
Ese es el salto entre aplicar electroterapia y utilizarla con criterio clínico.
En Therapy Global Solutions desarrollamos formación especializada en diatermia y otras tecnologías aplicadas a fisioterapia con un enfoque fundamentalmente práctico: comprender los mecanismos, analizar casos clínicos y aprender a elegir, justificar y adaptar cada tratamiento.
Porque el objetivo final no debería ser dominar un equipo.
Debería ser saber cuándo utilizarlo, cómo utilizarlo y cuándo no lo necesitas.
Referencias científicas
[1]: Johnson MI, Paley CA, Jones G, Mulvey MR, Wittkopf PG. Efficacy and safety of transcutaneous electrical nerve stimulation (TENS) for acute and chronic pain in adults: a systematic review and meta-analysis of 381 studies (the meta-TENS study). BMJ Open. 2022;12(2):e051073. doi: 10.1136/bmjopen-2021-051073. PubMed
[2]: Hussein HM, Alshammari RS, Al-Barak SS, et al. A systematic review and meta-analysis investigating the pain-relieving effect of interferential current on musculoskeletal pain. Am J Phys Med Rehabil. 2022;101(7):624-633. doi: 10.1097/PHM.0000000000001870. PubMed
[3]: Li Z, Jin L, Chen Z, et al. Effects of neuromuscular electrical stimulation on quadriceps femoris muscle strength and knee joint function in patients after ACL surgery: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Orthop J Sports Med. 2025;13(1):23259671241275071. doi: 10.1177/23259671241275071. PubMed
[4]: Guan H, Wu Y, Wang X, Liu B, Yan T, Abedi-Firouzjah R. Ultrasound therapy for pain reduction in musculoskeletal disorders: a systematic review and meta-analysis. Ther Adv Chronic Dis. 2024;15:20406223241267217. doi: 10.1177/20406223241267217. PubMed
[5]: Vahdatpour B, Haghighat S, Sadri L, Taghian M, Sadri S. Effects of transfer energy capacitive and resistive on musculoskeletal pain: a systematic review and meta-analysis. Galen Med J. 2022;11:e2407. doi: 10.31661/gmj.v11i.2407. PubMed
[6]: Beltrame R, Ronconi G, Ferrara PE, et al. Capacitive and resistive electric transfer therapy in rehabilitation: a systematic review. Int J Rehabil Res. 2020;43(4):291-298. doi: 10.1097/MRR.0000000000000435. PubMed
[7]: Pollet J, Ranica G, Pedersini P, Lazzarini SG, Pancera S, Buraschi R. The efficacy of electromagnetic diathermy for the treatment of musculoskeletal disorders: a systematic review with meta-analysis. J Clin Med. 2023;12(12):3956. doi: 10.3390/jcm12123956. PubMed
[8]: Kasimis K, Iakovidis P, Lytras D, et al. Short-term effects of manual therapy plus capacitive and resistive electric transfer therapy in individuals with chronic non-specific low back pain: a randomized clinical trial study. Medicina. 2023;59(7):1275. doi: 10.3390/medicina59071275. PubMed
Sobre Esmeralda Banacloy Martínez
Es fisioterapeuta y especialista en diatermia capacitiva-resistiva, con más de 30 años de experiencia clínica, docente y formativa en electroterapia y diatermia aplicada a fisioterapia.
A lo largo de su trayectoria ha desarrollado formación especializada para fisioterapeutas en áreas como patología musculoesquelética, dolor, deporte, suelo pélvico, estética y fisioterapia dermatofuncional, combinando fundamentos biofísicos, razonamiento clínico y aplicación práctica.
Es autora de varios libros especializados en diatermia:
- Diatermia Capacitiva y Resistiva. La Excelencia en electroterapia.
- El arte de la Diatermia/Radiofrecuencia. Creando Belleza y Funcionalidad.
- Diatermia Musculoesquelética. Conceptos y aplicaciones clínicas.
- Diatermia Tecarterapia avanzada en patología neuromusculoesquelética.
- Diatermia/Tecarterapia avanzada en tratamiento de patología del suelo pélvico
También participa en el desarrollo de programas de formación avanzada en Therapy Global Solutions, orientados a mejorar el razonamiento clínico y la aplicación segura y eficaz de la diatermia en la práctica profesional.
