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La tecarterapia/diatermia capacitiva y resistiva (300–1200 kHz) acelera la recuperación en tendinopatías rotulianas y aquileas. Aprende los protocolos para cada fase evolutiva.

Introducción: la importancia de un abordaje integral en tendinopatías


Las tendinopatías rotulianas y aquileas son dos de las lesiones más habituales tanto en deportistas de élite como en población activa. El tendón rotuliano conecta la rótula con la tibia, transmitiendo la fuerza del cuádriceps, mientras que el tendón de Aquiles, el más fuerte del cuerpo humano, une el tríceps sural al calcáneo. Ambos tejidos están expuestos de forma constante a cargas repetitivas y elevadas tensiones mecánicas que, con el paso del tiempo, pueden generar microlesiones. Si estas no se tratan de manera adecuada, evolucionarán progresivamente hacia una patología de mayor relevancia clínica.

Se estima que más de un 40% de deportistas de salto sufren tendinopatía rotuliana en algún momento.

Mientras que la tendinopatía aquílea afecta aproximadamente a un 11 % de corredores de fondo. En población general, los cambios degenerativos asociados a la edad y el sedentarismo también juegan un papel importante.

La clave de un tratamiento correcto se encuentra en un enfoque activo y combinado: ejercicio terapéutico, control de cargas, educación al paciente y tecnologías avanzadas como la diatermia capacitiva y resistiva. Esta última ha demostrado ser especialmente útil para modular el dolor, favorecer la reparación tisular y acelerar la vuelta a la actividad.

La fisiopatología de las tendinopatías: más allá de la inflamación


Durante años se habló de “tendinitis” asumiendo que el proceso era puramente inflamatorio. Hoy sabemos que se trata de una tendinopatía, caracterizada por una respuesta celular compleja:

  • Fase reactiva: el tendón responde a una sobrecarga aumentando su grosor y vascularización, pero sin daño estructural relevante. El dolor aparece de forma aguda.
  • Fase proliferativa: los fibroblastos producen colágeno tipo III, más débil y desorganizado que el colágeno tipo I propio del tendón sano.
  • Fase de remodelación crónica: las fibras colágenas muestran desalineación y engrosamiento, con presencia de neoangiogénesis dolorosa. El tendón pierde capacidad de transmisión de fuerzas.

Este conocimiento nos obliga a diferenciar estrategias según la fase de evolución. La diatermia se convierte en un recurso clave porque permite actuar tanto en fases inflamatorias como en procesos degenerativos crónicos, modulando la temperatura y el tejido objetivo.

Principios de uso de la diatermia capacitiva y resistiva


La diatermia (TECAR) es un tratamiento de transferencia eléctrica capacitiva y resistiva que genera calor endógeno en los tejidos mediante corrientes de alta frecuencia. Con un equipo multifrecuencia se trabaja entre 300 kHz y 1200 kHz, lo que permite ajustar la profundidad de acción.

Un error por desgracia muy frecuente es pensar que el modo “capacitivo” es superficial y el “resistivo” es profundo. En realidad:

  • Capacitivo: actúa sobre tejidos ricos en agua (músculo, edema, procesos inflamatorios).
  • Resistivo: trabaja en tejidos con alta resistencia al paso de la corriente (tendones, ligamentos, hueso, nervios y fascia).

Esto hace que, en tendinopatías rotulianas y aquileas, la modalidad resistiva sea protagonista para actuar sobre el tendón, mientras que la capacitiva es muy útil como apoyo en fases iniciales para controlar inflamación y contracturas musculares.

Efectos celulares y clínicos de la diatermia


Los beneficios de la diatermia se explican tanto por sus efectos térmicos como atérmicos:

  • Efectos térmicos:
    • Aumento de la temperatura intratisular.
    • Vasodilatación y mayor aporte de oxígeno.
    • Aceleración de la tasa metabólica (13 % más por cada grado de temperatura).
  • Efectos atérmicos:

    • Estimulación de fibroblastos para producir colágeno y fibronectina.
    • Regulación de mediadores inflamatorios.
    • Efecto analgésico por modulación neuromuscular.

Es importante alcanzar el aumento de temperatura adecuado según los efectos que se desean obtener y asegurarse de que la persona tolera bien el procedimiento, ya que la sensación térmica se relaciona con la respuesta biológica más directamente que el ajuste de potencia del equipo.

Protocolos de diatermia según la fase de la tendinopatía


Fase aguda o reactiva

  • Objetivos:

    • Reducir dolor y edema.
    • Controlar inflamación.
    • Evitar progresión a lesión crónica.
  • Protocolo con Diatermia:
    • Frecuencia: 700 kHz.
    • Modo: capacitivo, sobre región periarticular y musculatura asociada (cuádriceps o tríceps sural).
    • Tiempo: 10–12 minutos.
    • Intensidad: atérmico o térmico leve.

Ejemplo clínico: en una jugadora de baloncesto con dolor rotuliano tras un partido, la aplicación de la modalidad capacitiva sobre vasto interno y crural reduce inflamación y permite realizar ejercicios isométricos sin dolor.

Fase subaguda o de proliferación

  • Objetivos:
    • Favorecer la síntesis de colágeno.
    • Mejorar vascularización.
    • Reintroducir carga progresiva.
  • Protocolo con Diatermia:
    • Frecuencia: 470–700 kHz.
    • Modo: combinación capacitiva + resistivo.
    • Capacitivo en musculatura periarticular para relajar y mejorar el entorno metabólico.
    • Resistivo en tendón (rotuliano o Aquileo) para estimular fibroblastos.
    • Tiempo: 12–15 minutos por zona.
    • Intensidad: calor medio-alto, siempre tolerado.

Ejemplo clínico: a un corredor de fondo con tendinopatía aquílea se le aplica resistivo de forma indirecta en la planta del pie, directo sobre el tendón, sobre la unión miotendinosa, puntos gatillo y capacitivo en gemelos y sóleo, acompañado de excéntricos en escalón.

Fase crónica o de remodelación

  • Objetivos:
    • Estimular la reorganización de fibras colágenas.
    • Aumentar capacidad de carga.
    • Preparar la vuelta al deporte.
  • Protocolo con Diatermia:
    • Frecuencia: 300–470 kHz.
    • Modo: resistivo, aplicado en planta del pie, tendón y entesis (electrodos clásicos, automáticos y electrodos miofasciales).
    • Tiempo: 15–20 minutos.
    • Intensidad: elevada, calor intenso, pero bien tolerado cuando utilicemos los electrodos resistivos clásicos manuales. Con los electrodos automáticos/manos libres y las fascia tools trabajaremos con sensaciones térmicas moderadas.

Ejemplo clínico: un futbolista con tendinosis rotuliana recibe resistivo profundo en el tendón, combinado con pliometría progresiva y saltos controlados.

Tabla comparativa de protocolos Diatermia


Fase Frecuencia (kHz) Modalidad Objetivo principal Duración
Aguda/reactiva           700   Capacitiva     Control de dolor e   inflamación 10–12 min
Subaguda       470–700 Mixta (Cap + Res) Estimular colágeno, vascularización 12–15 min
Crónica       300–470 Resistiva Reorganizar fibras, aumentar carga 15–20 min

Evidencia científica y respaldo clínico


Diversos estudios han demostrado los beneficios de la radiofrecuencia resistiva y capacitiva (TECAR) en lesiones musculoesqueléticas:

  • Mejora la elasticidad y la capacidad de carga del tendón tras varias sesiones.
  • Acelera la reducción del dolor en comparación con placebo.
  • Potencia los efectos del ejercicio excéntrico, considerado el estándar de oro en tendinopatías.
  • Es segura y bien tolerada, sin efectos adversos cuando se aplica según protocolos.

Aunque todavía se requieren ensayos clínicos más amplios específicamente en tendinopatías rotulianas y aquileas, la experiencia clínica acumulada respalda su uso como parte de un programa integral de fisioterapia.

Beneficios clínicos principales


  1. Analgésico inmediato: reducción del dolor en las primeras sesiones.
  2. Efecto bioestimulante: activación de fibroblastos y producción de colágeno.
  3. Mejora circulatoria: mayor oxigenación y eliminación de metabolitos.
  4. Aceleración metabólica: recuperación más rápida de tejidos lesionados.
  5. Complemento ideal al ejercicio: permite aplicar carga más temprano.

Preguntas frecuentes (FAQ)


¿La diatermia cura por sí sola la tendinopatía?
No. Es un complemento eficaz, pero siempre debe integrarse con ejercicio excéntrico, control de cargas y fisioterapia activa.

¿Cuántas sesiones se necesitan?
Generalmente entre 8 y 12, aunque casos crónicos pueden requerir más.

¿Se puede aplicar en fase inflamatoria?
Sí, en modalidad capacitiva trabajando en atermia.

¿Es doloroso el tratamiento?
No. El paciente debe sentir un calor perceptible y agradable; en fases crónicas, un calor más intenso, pero nunca dolor.

¿Se puede usar en personas mayores?
Sí, especialmente útil en tendinosis por degeneración asociada a la edad, mejorando la calidad del colágeno y reduciendo rigidez.

¿Por qué a veces se denomina “radiofrecuencia” a la Diatermia?

Se utiliza el término “radiofrecuencia” para referirse a la diatermia porque ambas emplean corrientes de alta frecuencia dentro del rango de 300 a 1.200 kHz, situadas dentro del espectro de las ondas de radio.

En la diatermia capacitiva, el electrodo actúa como un condensador, generando un campo electromagnético oscilante que induce corrientes en los tejidos y produce un calentamiento endógeno predominante en estructuras con alto contenido hídrico.

En cambio, en la diatermia resistiva, aunque también se emplean corrientes de radiofrecuencia, el mecanismo principal no es el campo electromagnético sino la conducción directa de corriente a través de tejidos con mayor impedancia, como tendones, ligamentos o tejido óseo superficial.

Por tanto, el nombre “radiofrecuencia” describe correctamente la naturaleza física de la corriente, pero el término “diatermia” es más preciso en el ámbito terapéutico, ya que hace referencia al uso clínico controlado del calor profundo generado por dichas corrientes.

Conclusiones: la diatermia/tecarterapia como aliada en el tratamiento integral


La diatermia capacitiva y resistiva multifrecuencia es una herramienta clave en el tratamiento de las tendinopatías rotulianas y aquileas, siempre que se adapte a la fase de evolución de la lesión:

  • En fase aguda, calma dolor y controla la inflamación.
  • En fase subaguda, estimula la reparación y favorece la vascularización.
  • En fase crónica, reorganiza el colágeno y mejora la resistencia del tendón.

El verdadero éxito radica en combinarla con ejercicio terapéutico progresivo, control de cargas, corrección biomecánica y educación del paciente.

Consulta con un fisioterapeuta especializado en tendinopatías y en el uso de diatermia capacitiva y resistiva para diseñar un protocolo seguro y personalizado.


Aviso: este contenido es informativo y no sustituye la evaluación ni el consejo profesional individualizado.


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