Diatermia vs ultrasonido: diferencias, efectos y cuándo usar cada uno en fisioterapia
Artículo revisado por: Esmeralda Banacloy. Fisioterapeuta especialista en Diatermia
Actualizado en septiembre 2026
¿Diatermia o ultrasonido terapéutico? Es una duda frecuente cuando queremos tratar dolor, inflamación, tendinopatías, fibrosis o lesiones musculoesqueléticas y disponemos de ambas tecnologías en consulta.
Aunque las dos pueden producir efectos térmicos en los tejidos, diatermia y ultrasonido no funcionan de la misma manera, no distribuyen la energía igual y tampoco deben seleccionarse únicamente en función de si una lesión es aguda o crónica.
La diferencia fundamental es física: la diatermia capacitiva y resistiva utiliza corrientes de radiofrecuencia para transferir energía a los tejidos, mientras que el ultrasonido terapéutico emplea ondas mecánicas acústicas. Esta diferencia determina su forma de aplicación, la distribución de la energía y los objetivos terapéuticos que podemos buscar [1,4].
Además, reducir la diatermia a una técnica exclusivamente térmica es una simplificación. La transferencia capacitiva-resistiva puede trabajar con diferentes intensidades y niveles de producción térmica, lo que amplía considerablemente sus posibilidades clínicas [1,8].
La pregunta, por tanto, no debería ser simplemente «¿qué es mejor, la diatermia o el ultrasonido?», sino:
¿Qué efecto quiero conseguir, sobre qué tejido, en qué fase clínica y con qué dosificación?
¿Cómo funciona la diatermia y cómo funciona el ultrasonido terapéutico?
Antes de comparar sus aplicaciones clínicas conviene entender qué ocurre físicamente en los tejidos cuando utilizamos cada tecnología.
Diatermia: radiofrecuencia y transferencia de energía en profundidad
La diatermia capacitiva y resistiva, también denominada en la literatura CRET o TECAR, emplea corrientes alternas de radiofrecuencia. Una revisión sistemática sobre esta tecnología encontró que la mayoría de los estudios analizados trabajaban aproximadamente entre 440 y 600 kHz, aunque las características concretas dependen del equipo utilizado [1].
La energía se transfiere a través de los tejidos entre el electrodo activo y el sistema de retorno y puede generar diferentes respuestas dependiendo de la intensidad, la frecuencia, el tiempo de aplicación, la geometría de los electrodos y las características eléctricas de los tejidos.
Cuando la dosificación es suficientemente elevada se produce un incremento de la temperatura. Sin embargo, la magnitud de ese incremento depende claramente de la potencia aplicada. Estudios experimentales han mostrado diferencias importantes entre aplicaciones de baja y alta potencia, tanto en el aumento de temperatura como en la transferencia de corriente a tejidos profundos [8].
Esta capacidad de dosificación permite plantear objetivos diferentes: desde aplicaciones con una carga térmica muy reducida hasta tratamientos hipertérmicos destinados a incrementar la temperatura tisular.
Las revisiones disponibles sobre CRET/TECAR describen resultados favorables principalmente en dolor y función musculoesquelética, aunque también advierten de la heterogeneidad de protocolos y de la necesidad de estudios de mayor calidad [1-3].
Diatermia capacitiva
La modalidad capacitiva utiliza un electrodo aislado y concentra especialmente la transferencia energética en tejidos con buena conductividad y elevado contenido electrolítico, como la musculatura y otros tejidos blandos.
Por este motivo se utiliza habitualmente cuando queremos trabajar musculatura, circulación, edema o áreas amplias de tejido blando.
Diatermia resistiva
La modalidad resistiva utiliza un electrodo no aislado y permite orientar la transferencia energética hacia regiones de mayor impedancia.
Clínicamente resulta especialmente interesante cuando el tejido diana incluye estructuras como tendones, ligamentos, fascias, cápsulas articulares o zonas próximas al tejido óseo.
No obstante, conviene evitar una simplificación frecuente: capacitivo no significa necesariamente superficial y resistivo no significa necesariamente profundo. La distribución de la energía depende también de la frecuencia, la geometría de aplicación, la intensidad y las características del tejido.
Ultrasonido terapéutico: ondas mecánicas, efectos térmicos y no térmicos
El ultrasonido terapéutico funciona mediante un principio completamente diferente.
El transductor transforma energía eléctrica en vibraciones mecánicas de alta frecuencia que se transmiten al organismo a través de un medio de acoplamiento, normalmente gel.
Las frecuencias utilizadas habitualmente en fisioterapia son 1 MHz y 3 MHz. La absorción y distribución de la energía dependen de la frecuencia y de las características del tejido.
El ultrasonido puede producir efectos térmicos y mecánicos. Entre los mecanismos descritos se encuentran el calentamiento tisular, el flujo acústico o acoustic streaming, modificaciones de la permeabilidad de membrana y fenómenos relacionados con la cavitación estable [4].
En modo continuo aumenta la energía media administrada y el componente térmico puede adquirir mayor importancia.
En modo pulsado disminuye la energía media transmitida, reduciendo el componente térmico y dando mayor protagonismo relativo a los efectos mecánicos.
Eso no significa que «ultrasonido pulsado» sea sinónimo de «ausencia absoluta de calor». El resultado depende también de la intensidad, ciclo de trabajo, frecuencia, tiempo de aplicación y superficie tratada [4].
Diatermia vs ultrasonido: principales diferencias
| Característica | Diatermia capacitiva-resistiva | Ultrasonido terapéutico |
| Tipo de energía | Corriente de radiofrecuencia | Ondas mecánicas acústicas |
| Aplicación | Electrodo activo + retorno+crema conductora | Cabezal/transductor + medio de acoplamiento |
| Efecto térmico | Graduable según la dosificación | Más relevante con determinadas dosis y emisión continua |
| Efectos no térmicos | Asociados a la interacción de la corriente de radiofrecuencia con los tejidos | Efectos mecánicos, acoustic streaming y cavitación estable |
| Área de tratamiento | Desde zonas localizadas hasta áreas relativamente amplias | Habitualmente áreas más delimitadas |
| Modalidades | Capacitiva y resistiva, además de diferentes formas de emisión según el equipo | Continuo y pulsado |
| Profundidad | Depende de frecuencia, geometría, tejido y dosificación | Depende de frecuencia, absorción y parámetros de aplicación |
| Integración con terapia manual | Muy adaptable | Más limitada por la necesidad de mantener correctamente el cabezal |
La elección depende del tejido, del objetivo terapéutico, de la fase clínica y de la evidencia disponible.
Profundidad, tejido diana y tipo de efecto
Una de las preguntas más habituales es cuál de las dos técnicas llega a mayor profundidad.
No resulta riguroso establecer una profundidad fija para ninguna de ellas.
En diatermia influyen la frecuencia de trabajo, la intensidad, la disposición entre electrodo y retorno, la impedancia, la composición de los tejidos y el tiempo.
En ultrasonido influyen especialmente la frecuencia, la intensidad, el coeficiente de absorción del tejido, el área efectiva de radiación y el tiempo de exposición [4].
Por eso, en lugar de preguntar exclusivamente qué tecnología «penetra más», resulta clínicamente mucho más útil preguntarse:
¿Qué tejido queremos tratar y qué efecto queremos conseguir sobre él?
Diatermia: tratamiento volumétrico y modulación de la carga térmica
Una de las ventajas clínicas de la diatermia capacitiva-resistiva es la posibilidad de transferir energía a un volumen relativamente amplio y modificar progresivamente la dosificación.
Cuando buscamos hipertermia terapéutica, el aumento de temperatura puede acompañarse de modificaciones circulatorias y mecánicas del tejido.
Por ejemplo, Bito y colaboradores observaron un incremento significativo de la circulación peritendinosa después de una intervención CRET sobre el tendón de Aquiles en comparación con una intervención simulada [8].
También existen ensayos clínicos que han observado mejoras en dolor y función en determinados trastornos musculoesqueléticos, como la artrosis de rodilla [9]. No obstante, las revisiones más amplias recuerdan que estos resultados no pueden generalizarse automáticamente a todas las patologías [1-3].
Ultrasonido: estímulo acústico localizado
El ultrasonido permite aplicar energía acústica sobre superficies relativamente pequeñas mediante el desplazamiento del cabezal.
Su característica diferencial aparece cuando queremos aprovechar específicamente los efectos mecánicos de las ondas ultrasónicas [4].
Pero focalización no significa automáticamente mayor eficacia clínica.
Que un cabezal permita delimitar un área pequeña no demuestra que produzca mejores resultados clínicos que la diatermia u otra intervención.
¿Se puede utilizar diatermia en una lesión aguda?
La presencia de una lesión aguda no debería llevar automáticamente a descartar la diatermia.
Lo fundamental es la dosificación.
Si el objetivo no es provocar hipertermia, pueden utilizarse intensidades bajas orientadas a minimizar el incremento térmico. Experimentalmente se ha comprobado que los protocolos CRET de menor potencia generan efectos térmicos considerablemente menores que los protocolos de alta potencia [8].
Esto permite plantear aplicaciones con una carga térmica reducida en cuadros irritables, siempre después de valorar el estado del paciente y las contraindicaciones.
Desde el punto de vista clínico, puede buscarse analgesia y una respuesta tisular favorable evitando una hipertermia intensa. Existen revisiones y metaanálisis que describen efectos favorables de TECAR/CRET sobre dolor musculoesquelético [1,2].
Sin embargo, conviene ser rigurosos: la evidencia clínica disponible todavía no permite afirmar que la aplicación atérmica de diatermia produzca por sí misma un efecto antiinflamatorio específico y universalmente demostrado en todas las lesiones agudas.
Por ello es más correcto hablar de dosificación adaptada al proceso, analgesia, tolerancia del tejido y posible modulación de la respuesta tisular que de una indicación automática basada exclusivamente en la fase de la lesión.
¿Y el ultrasonido pulsado en fase aguda?
El ultrasonido pulsado reduce la energía media transmitida y puede disminuir el componente térmico respecto a determinadas aplicaciones continuas [4].
Eso proporciona una base fisiológica para su utilización cuando queremos priorizar efectos mecánicos.
Pero tampoco debemos confundir un mecanismo fisiológico plausible con eficacia clínica demostrada.
Un ejemplo especialmente relevante es el esguince agudo de tobillo. Una revisión Cochrane que incluyó seis estudios y 606 participantes no encontró diferencias clínicamente relevantes entre ultrasonido terapéutico activo y ultrasonido placebo, por lo que no pudo respaldar su uso rutinario para acelerar la recuperación del esguince agudo [7].
Por tanto, afirmar simplemente que «el ultrasonido pulsado acelera la cicatrización en fase aguda» sería excesivo.
Patologías y situaciones en las que la diatermia puede aportar ventajas
La diatermia resulta especialmente versátil cuando necesitamos trabajar zonas amplias, modificar la carga térmica o combinar la aplicación con terapia manual.
Tendinopatías
En una tendinopatía no deberíamos decidir el protocolo únicamente por el nombre de la lesión.
Una tendinopatía muy irritable requiere un planteamiento diferente de una tendinopatía crónica caracterizada por rigidez y cambios estructurales.
La diatermia permite modificar modalidad, intensidad y técnica según el objetivo.
Además, existen datos experimentales que demuestran modificaciones circulatorias peritendinosas tras CRET [8], aunque esto no debe interpretarse como prueba de eficacia para todas las tendinopatías.
Fascia plantar
En alteraciones de la fascia plantar puede utilizarse diatermia con objetivos diferentes según la fase clínica.
En situaciones muy irritables pueden plantearse intensidades bajas, mientras que cuando predominan rigidez, fibrosis o disminución de la extensibilidad pueden buscarse efectos térmicos más marcados.
Esto explica por qué considerar automáticamente el ultrasonido como superior simplemente porque la fascia es una estructura localizada resulta demasiado simplista.
Fibrosis y adherencias
La posibilidad de combinar transferencia energética, movilización y trabajo manual convierte a la diatermia en una herramienta clínicamente adaptable cuando se interviene sobre fibrosis y adherencias.
No obstante, la evidencia específica debe analizarse según el tipo de cicatriz o fibrosis y no extrapolar resultados procedentes de otras patologías.
Rigidez articular y procesos degenerativos
En pacientes con rigidez articular puede utilizarse el componente térmico como preparación para movilización y ejercicio.
En artrosis de rodilla existen ensayos controlados que han descrito reducciones del dolor y mejoras funcionales después de CRET [9]. Sin embargo, las revisiones sistemáticas globales sobre diatermia electromagnética muestran resultados heterogéneos y califican buena parte de la evidencia disponible como de calidad baja o muy baja [3].
Por tanto, la diatermia debería entenderse como una herramienta complementaria dentro del programa de rehabilitación y no como sustituto del ejercicio y de la recuperación funcional.
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Situaciones en las que el ultrasonido puede aportar ventajas específicas
El ultrasonido terapéutico posee características propias que pueden resultar interesantes cuando el objetivo es aplicar un estímulo acústico localizado.
Pero conviene analizar cada indicación por separado.
Tendinopatía calcificante del manguito rotador
Esta es una de las situaciones en las que encontramos estudios específicos sobre ultrasonido terapéutico.
Un ensayo aleatorizado publicado en 2023 comparó ejercicio terapéutico más ultrasonido con ejercicio más ultrasonido placebo en pacientes con tendinopatía calcificante crónica del hombro y encontró una mayor reducción del tamaño de la calcificación en el grupo tratado con ultrasonido [5].
Este resultado permite considerar el ultrasonido como una posible herramienta complementaria en determinados casos.
Sin embargo, no debe confundirse con técnicas destinadas específicamente a fragmentar o retirar el depósito calcificado.
También debemos diferenciar claramente entre ultrasonido terapéutico y lavado percutáneo ecoguiado. En este último, la ecografía se utiliza para localizar la calcificación y guiar una intervención invasiva.
¿Es eficaz el ultrasonido en todas las tendinopatías del manguito rotador?
No.
Una revisión sistemática y metaanálisis sobre tendinopatía del manguito rotador encontró que el ultrasonido terapéutico no proporcionaba beneficios superiores al placebo o al consejo en dolor y función, y tampoco mostraba ventajas claras cuando se añadía al ejercicio [6].
Esto demuestra por qué no debemos extrapolar resultados de una tendinopatía calcificante concreta a cualquier problema del manguito rotador.
Neuromas y nervios periféricos
Aquí conviene diferenciar todavía más claramente ecografía y ultrasonido terapéutico.
La ecografía musculoesquelética permite visualizar un nervio, identificar determinadas lesiones y guiar procedimientos.
Esa capacidad diagnóstica no significa que el ultrasonido terapéutico sea necesariamente superior a la diatermia para tratar conservadoramente un neuroma.
Por tanto, no utilizaría como argumento que «la precisión del haz es clave» sin aportar evidencia clínica específica.
Esguinces ligamentosos
El ultrasonido pulsado se ha utilizado tradicionalmente intentando proporcionar un estímulo mecánico con menor carga térmica.
Pero la evidencia disponible para esguinces agudos de tobillo no demuestra una aceleración clínicamente importante de la recuperación [7].
La rehabilitación debe centrarse fundamentalmente en la recuperación de movilidad, carga progresiva, control neuromuscular, propiocepción y retorno a la función.
Los agentes físicos, cuando se utilizan, deben integrarse como complemento de ese proceso.
Cicatrices hipertróficas y queloides
El ultrasonido puede emplearse buscando un estímulo mecánico localizado, pero no resulta adecuado afirmar de forma general que produzca una reorganización tisular superior.
La diatermia también puede integrarse en intervenciones destinadas a modificar las características mecánicas del tejido, especialmente cuando queremos combinar la aplicación con movilización y técnicas manuales.
En ambos casos, la indicación debe individualizarse.
¿Tiene sentido combinar diatermia y ultrasonido?
Puede tenerlo en determinados pacientes, pero la combinación no debería responder a la idea de «utilizar más técnicas para obtener más efecto».
El criterio debería ser:
¿Aporta cada técnica un objetivo diferente y clínicamente relevante para este paciente?
En un mismo proceso podemos seleccionar ultrasonido en una fase u objetivo determinado y diatermia en otro.
También podemos priorizar una de estas tecnologías y combinarla con terapia manual o ejercicio terapéutico.
Dos agentes físicos diferentes no producen necesariamente un mejor resultado simplemente por aplicarlos juntos.
Errores frecuentes al aplicar diatermia
Uno de los errores principales es pensar que un tratamiento es mejor cuanto mayor sea la sensación térmica.
La intensidad debe corresponder al objetivo clínico.
Si queremos reducir la carga térmica, incrementar innecesariamente la potencia modifica por completo la intervención.
Otro error habitual consiste en utilizar siempre la misma modalidad, frecuencia o intensidad independientemente del tejido.
También es imprescindible valorar la sensibilidad del paciente, revisar contraindicaciones y observar la respuesta durante y después de la sesión.
Una buena aplicación de diatermia no consiste en reproducir un protocolo memorizado, sino en dosificar la transferencia energética según el paciente, el tejido y la fase clínica.
Errores frecuentes al aplicar ultrasonido terapéutico
Uno de los fallos clásicos es elegir la frecuencia sin considerar las características y profundidad del tejido objetivo.
También debemos mantener un buen acoplamiento entre transductor y piel y respetar una velocidad adecuada de desplazamiento.
Otro error importante es asumir que el modo pulsado elimina cualquier posible efecto térmico o convierte automáticamente la técnica en eficaz para cualquier proceso agudo.
El ciclo de trabajo es únicamente una de las variables. Intensidad, tiempo, frecuencia, superficie y características del tejido también determinan la dosis [4].
Entonces, ¿es mejor la diatermia o el ultrasonido?
No existe una respuesta universal.
Si buscamos una herramienta que permita tratar áreas amplias o muy focalizadas, trabajar con modalidades capacitiva y resistiva, modificar ampliamente la carga térmica e integrar fácilmente la aplicación con terapia manual, la diatermia ofrece una gran versatilidad clínica.
La evidencia disponible sobre CRET/TECAR muestra resultados prometedores especialmente sobre dolor y función en diversos trastornos musculoesqueléticos [1,2,9], aunque las revisiones más amplias todavía advierten de la necesidad de estudios clínicos de mayor calidad [3].
Si el objetivo específico es aplicar ondas acústicas y aprovechar sus efectos mecánicos sobre una superficie determinada, el ultrasonido posee características físicas propias que la diatermia no reproduce de la misma forma [4].
Sin embargo, su eficacia depende mucho de la patología. Mientras existen datos favorables en algunas situaciones concretas, como ciertas tendinopatías calcificantes [5], en otras patologías los resultados son modestos o no superiores a placebo [6,7].
La pregunta más útil, por tanto, no es cuál es mejor, sino:
¿Qué necesita este tejido, en este paciente y en este momento del proceso de recuperación?
Preguntas frecuentes sobre diatermia y ultrasonido
¿La diatermia se puede utilizar en inflamación aguda?
La fase aguda no constituye por sí sola un motivo universal para descartar la diatermia. Pueden plantearse intensidades bajas cuando queremos minimizar la carga térmica.
Sin embargo, la aplicación debe individualizarse y valorar irritabilidad, diagnóstico, contraindicaciones y objetivo terapéutico. La evidencia específica sobre el efecto antiinflamatorio de protocolos completamente atérmicos tiene mucha evidencia clínica, pero todavía necesita mayor investigación.
¿El ultrasonido pulsado es completamente atérmico?
No necesariamente.
Reduce la energía media administrada respecto a determinadas aplicaciones continuas, pero el efecto final depende también de intensidad, frecuencia, ciclo de trabajo y tiempo [4].
¿Qué llega más profundo: diatermia o ultrasonido?
No existe una cifra universal que permita comparar ambas tecnologías de esa manera.
La profundidad y distribución dependen de parámetros diferentes en cada técnica y de las características de los tejidos.
¿Diatermia capacitiva o resistiva para un tendón?
La modalidad resistiva se utiliza habitualmente cuando queremos dirigir la transferencia energética hacia estructuras de mayor impedancia, como tendones, ligamentos y fascias.
Eso no significa que deba utilizarse de manera aislada ni que exista una única receta para todas las tendinopatías.
¿Puede utilizarse diatermia sin buscar hipertermia?
Sí.
La cantidad de calor generado depende de la dosificación. Los estudios experimentales con CRET muestran diferencias marcadas entre protocolos de baja y alta potencia [8].
¿Diatermia y tecarterapia son lo mismo?
Los términos diatermia capacitiva-resistiva, TECAR y CRET se utilizan con frecuencia para tecnologías relacionadas basadas en transferencia de energía por radiofrecuencia.
Sin embargo, los equipos pueden diferir en frecuencia, potencia, formas de emisión, software, electrodos y sistemas de seguridad. Por tanto, no todos los dispositivos son técnicamente equivalentes.
Formación avanzada en diatermia: del protocolo al razonamiento clínico
Aprender diatermia no debería consistir únicamente en memorizar una tabla de patologías, tiempos y potencias.
La verdadera diferencia aparece cuando el profesional comprende qué está haciendo físicamente y puede modificar frecuencia, modalidad, intensidad, geometría y tiempo según la respuesta del paciente.
En Therapy Global Solutions trabajamos la diatermia desde ese enfoque: comprender los fundamentos físicos y fisiológicos para poder tomar decisiones clínicas y no depender exclusivamente de protocolos predeterminados.
Una formación avanzada permite seleccionar mejor el tejido diana, diferenciar cuándo interesa minimizar el componente térmico o cuándo buscamos hipertermia, integrar la diatermia con terapia manual y ejercicio, reconocer contraindicaciones y adaptar los parámetros en tiempo real.
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Porque dominar la diatermia no significa saber encender un equipo.
Significa saber por qué, cuándo y cómo utilizar la energía que estamos aplicando al paciente.
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Sobre Esmeralda Banacloy Martínez
Es fisioterapeuta y especialista en diatermia capacitiva-resistiva, con más de 30 años de experiencia clínica, docente y formativa en electroterapia y diatermia aplicada a fisioterapia.
A lo largo de su trayectoria ha desarrollado formación especializada para fisioterapeutas en áreas como patología musculoesquelética, dolor, deporte, suelo pélvico, estética y fisioterapia dermatofuncional, combinando fundamentos biofísicos, razonamiento clínico y aplicación práctica.
Es autora de varios libros especializados en diatermia:
- Diatermia Capacitiva y Resistiva. La Excelencia en electroterapia.
- El arte de la Diatermia/Radiofrecuencia. Creando Belleza y Funcionalidad.
- Diatermia Musculoesquelética. Conceptos y aplicaciones clínicas.
- Diatermia Tecarterapia avanzada en patología neuromusculoesquelética.
Diatermia/Tecarterapia avanzada en tratamiento de patología del suelo pélvico
