Esmeralda Banacloy Martínez

Fisioterapeuta

Autora de: Libro Diatermia Capacitiva y Resistiva y Cursos Online de Therapy Global Solutions

DIATERMIA EN EL TRATAMIENTO DE LA DIÁSTASIS ABDOMINAL

¿Qué es la línea Alba? Es un rafe tendinoso originado por la fusión de las hojas anteriores y posteriores de las vainas de los rectos abdominales, conformadas por el entrecruzamiento de la aponeurosis del músculo trasverso y de los oblicuos interno y externo en la línea media. Esta estructura de carácter fibroso y rica en colágeno se extiende desde el pubis hasta la apófisis xifoides del esternón, separando de esta forma ambos músculos rectos abdominales. Se caracteriza por ser flexible y adaptable, teniendo como función principal servir de inserción a los músculos abdominales y al piramidal del abdomen, además de la transmisión de fuerzas, proporcionando soporte a las vísceras y el abdomen.

¿Qué conocemos como diástasis abdominal? La alteración de la anchura y/o longitud en varios centímetros de dicho tejido aponeurótico, debido a la debilidad y/o adelgazamiento de este, lo que provoca un aumento de la distancia entre los músculos rectos y una alteración en la biomecánica de la pared abdominal. No debemos confundir la diástasis abdominal con una hernia ventral, aunque en ocasiones puedan coexistir, ya que mientras que en la diástasis no hay una lesión de la fascia en la hernia sí.

Es posible clasificar el tipo de diástasis según la localización o el grado de separación de los rectos.  Podemos encontrarnos una diástasis supraumbilical, infraumbilical, supra e infraumbilical y abierta. Cuando la separación es menor a 3 cm se considera que la diástasis es leve, entre 3 y 5 cm moderada y cuando la distancia entre los rectos es superior a 5 cm es grave. Por otro lado, la gravedad de la lesión también está en función de su localización, los centímetros de separación entre los rectos y los problemas asociados.

¿Cuáles son los problemas que pueden presentarse junto a la diástasis abdominal? Además de la alteración estética (abdomen descolgado y flácido con abultamientos cuando se hacen esfuerzos físicos), que aun no siendo grave sí puede afectar negativamente a la autoestima del paciente en relación con su imagen corporal, la diástasis abdominal puede conllevar problemas funcionales, ya que la pared abdominal, el diafragma, el suelo pélvico y la columna lumbar trabajan de forma conjunta, y cuando uno de ellos falla el equilibrio se rompe. Los síntomas más característicos son dolor de espalda, abdomen y/o pélvico, debilidad abdominal, inestabilidad pélvica, problemas de incontinencia, prolapso de órganos pélvicos, disfunciones sexuales, problemas digestivos (digestiones lentas, inflamación, gases, estreñimiento), y generalmente una pérdida de la calidad de vida.

¿Cuáles son los motivos o factores de riesgo por los que se puede producir una diástasis abdominal? Aunque la diástasis puede aparecer tanto en hombres como en mujeres es más frecuente en estas debido a los embarazos, sobre todo si el bebé es grande (+ de 4Kg), han tenido más de un embarazo, partos múltiples, largos y/o complicados. El crecimiento del útero, el esfuerzo del parto y los efectos que tiene la elevación hormonal tanto de estrógenos, como de relaxina en el colágeno y la elastina acaba por deteriorar la calidad tisular pudiendo originar la diástasis abdominal. El sobrepeso y su consecuente aumento de la presión abdominal también es un factor de riesgo para tener en cuenta, la edad avanzada, debido al debilitamiento de la musculatura abdominal, manejar cargas pesadas sin una correcta higiene postural, realizar tandas extenuantes de abdominales clásicos, sufrir una colagenopatía congénita, vómitos, estreñimiento y tos crónica. En resumen, los incrementos excesivos de presión abdominal.

¿Cuál es el Pronóstico de la diástasis abdominal? En general, cuando la separación de los rectos no es muy grande, es decir entre 2,5 y 5 cm, se realiza el tratamiento adecuado y el paciente sigue todas las recomendaciones del especialista, la evolución es favorable.

Por el contrario, en aquellos casos en los que la separación es muy acusada, existe una laxitud importante de los planos músculo-aponeuróticos de la pared abdominal, no ha funcionado el tratamiento conservador, persisten los problemas de incontinencia o existe una hernia la única solución será la intervención quirúrgica, con la finalidad de realizar una plicatura de la línea alba, aunque en algunos casos se precisa además la colocación de una malla o la realización de una abdominoplastia. Tras la intervención y con un correcto tratamiento diatérmico posquirúrgico los resultados son muy positivos.

Tratamiento Conservador de la diástasis

A la hora de recuperar esta patología es muy importante tener en cuenta que la lesión de la línea alba no es propiamente un problema muscular, aunque en muchas ocasiones esté asociada a la falta de tono de la musculatura abdominal, sino como ya hemos señalado anteriormente una afectación del tejido aponeurótico, por lo que nuestro objetivo será la restauración de este para que cumpla completamente con su cometido y evitar, en la medida de lo posible, futuras recidivas.

Además, tratamiento conservador de la diástasis busca fortalecer la faja abdominal, aumentando el tono muscular en reposo, mejorar la respuesta muscular ante situaciones puntuales de hiperpresión abdominal y estabilizar la columna lumbar y la pelvis. Trabajaremos fundamentalmente de tres aspectos:

  • Por un lado, la recuperación de la línea alba, y para ello tenemos a nuestro alcance una de las herramientas más potentes a la hora de regenerar el colágeno y tratar este tipo de tejidos, la modalidad resistiva de la diatermia.
  • Seguiremos con un trabajo de concienciación de la respiración y ejercicios de reeducación postural.
  • Por último, incidiremos en el entrenamiento del complejo abdomino-lumbopélvico CALP, comenzando por la activación muscular profunda (transverso del abdomen, oblicuos, rectos, glúteo mayor y suelo pélvico). Para lo cual le podríamos enseñar a nuestro paciente a realizar ejercicios hipopresivos, ejercicios del método TAD con el uso de dispositivos de control de flujo espiratorio, e incluso ayudarnos también con la aplicación de corrientes tipo EMS en la musculatura abdominal.

Aplicación de la diatermia en el tratamiento de la diástasis abdominal

Aunque  tal y como he apuntado en una diástasis abdominal el objetivo fundamental del tratamiento con diatermia es la mejora de la calidad del tejido conectivo de la linea alba, por lo tanto la modalidad de elección pareciera que fuera únicamente la resistiva . Sin embargo, no debemos olvidar que si combinamos los efectos de la corriente diatérmica de alta frecuencia resistiva con los beneficios de los ejercicios de fortalecimiento abdominal (hipopresivos, método TAD…) aumentaremos las posibilidades de éxito y muy probablemente acortaremos el tiempo de recuperación. Por lo tanto, aconsejamos combinar dicho tratamiento resistivo con una aplicación previa de la modalidad capacitiva en toda la musculatura abdominal, con la finalidad de prepararla para el ejercicio, aumentando ligeramente la  temperatura de la misma y por tanto provocando toda una serie de efectos biológicos  comenzando por una hiperemia refleja, que oxigene y nutra dicha musculatura.

Aplicación del electrodo capacitivo: lo desplazaremos sobre toda la musculatura abdominal, realizando mayor hincapié en la zona de los rectos y el transverso.

Colocación de la placa pasiva: en principio utilizaremos una geometría transversal, colocando la placa de retorno a nivel lumbar o lumbosacro.

Tiempo de tratamiento total: 10 minutos

Intensidad: el parámetro de intensidad  es uno de los más importantes a valorar dentro de la ventana terapéutica con la que vamos a trabajar en cualquier aplicación de la diatermia. Por norma general, en función de la sensación térmica buscada durante el tratamiento programaremos nuestro equipo con una mayor o menor intensidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que trabajando con la misma intensidad y sobre el mismo tipo de lesión, cada paciente experimenta una sensación térmica diferente, ya que ésta depende de muchos factores, y entre ellos uno de los más importante es la capacidad que tiene el sistema cardiocirculatorio de cada individuo para refrigerar el tejido tratado, por lo que probablemente un paciente joven y deportista con un sistema circulatorio en óptimas condiciones percibirá una sensación térmica mucho menor  a la misma intensidad que una persona mayor y/o con problemas circulatorios. También es importante tener en cuenta la distancia existente entre la placa de retorno y la zona de tratamiento, a mayor distancia de separación (es decir, con una mayor extensión de tejidos a tratar), menor sensación térmica. Por último, hay que destacar que, la velocidad de desplazamiento y el tamaño del electrodo también influyen en la percepción térmica del paciente, a mayor velocidad menor sensación y a menor tamaño mayor sensación. Por todo ello, en lugar de hablar de intensidades destacaremos que lo importante es programar una intensidad tal que el paciente perciba una sensación de calor muy agradable, grado II, con la finalidad de vascularizar el músculo, pero sin que llegue a relajarse, puesto que lo que pretendemos es fortalecerlo con el ejercicio.

Frecuencia: ya que vamos a trabajar planos musculares no muy profundos s programaremos el equipo con frecuencias intermedias, entre 470 y 700KHz

Diatermia Resistiva para el tratamiento de la diástasis abdominal

El incremento térmico en el interior del tejido favorecerá el aumento de riego sanguíneo, mejorará la viscoelasticidad y aportará los nutrientes que propicien la posible regeneración del tejido dañado.  Podemos usar tanto los electrodos resistivos manuales como los automáticos, también conocidos como manos libres.

Colocación de la placa pasiva: dependerá del tipo de electrodo que vayamos a utilizar.

  • En caso de que nuestro equipo disponga de electrodos automáticos, o lo que es lo mismo un kit de manos libres, con duplicador colocaremos

un electrodo o placa pasiva en la parte superior de uno de los rectos abdominales y la otra placa pasiva en la parte inferior del mismo lado. Aplicaremos una geometría coplanar, situando uno de los electrodos resistivo al mismo nivel que la placa superior, pero en el abdominal contrario y lo mismo con el otro electrodo resistivo inferior. De esta forma la corriente diatérmica resistiva irá desde un electrodo a otro atravesando a su paso el tejido aponeurótico de la línea alba.

  • Si únicamente disponemos de electrodos manuales lo recomendado es colocar la placa de retorno en la zona lumbar.

Aplicación del electrodo resistivo:  cuando trabajemos con el electrodo resistivo manual lo iremos desplazando a lo largo de toda la línea alba, incidiendo en las zonas de diástasis, bien desplazándolo más lentamente o dejándolo fijo sobre diversos puntos. Cuando utilicemos electrodos automáticos los situaremos sobre uno de los abdominales rectos, a lo largo de su extensión, tal y como hemos explicado en el apartado anterior.

Tiempo de tratamiento: 15-20 minutos

Intensidad: si aplicamos la modalidad automática, dado que el electrodo resistivo está fijo en el mismo punto de la musculatura, recomendamos trabajar con sensaciones térmicas suaves, grado II, con la finalidad de evitar quemaduras. Por el contrario, cuando utilicemos el manual, y lo vayamos desplazando a lo largo de toda a banda aponeurótica, podemos trabajar con sensaciones térmicas más altas, grado II-III.

Frecuencia: dejaremos la misma que la empleada durante el tratamiento capacitivo

Siempre que trabajemos con esta técnica de electroterapia hemos de tener en cuenta las contraindicaciones de la misma, que normalmente vendrán indicadas en el manual de uso de nuestro equipo de diatermia, y en general son de las corrientes de media y alta frecuencia. En resumen, no podremos utilizarlo con mujeres embarazadas, pacientes portadores de marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, con patología tumoral, y en menores de 14 años. Existen también algunas contraindicaciones relativas como son las alteraciones de la sensibilidad térmica y dolorosa, trastornos cardiocirculatorios importantes, si están sufriendo una infección, inflación aguda o tienen fiebre y en presencia de prótesis o implantes metálicos.

¿Cómo se puede prevenir la aparición de la diástasis abdominal? Tan importante como el tratamiento es la prevención. Para evitar sufrir una diástasis abdominal o sufrir una recidiva lo mejor es seguir unos sencillos consejos que en general se pueden resumir en: huir del sedentarismo, evitar en la medida de lo posible someter al abdomen a presiones excesivas por lo que le desaconsejaremos la práctica de todas aquellas actividades que conlleven esfuerzos en apnea, posturas de torsión, impactos, levantar pesos excesivos con una mala higiene postural y la realización de los abdominales clásicos.

Por otro lado, controlar su dieta, con la finalidad de mantenerse en un peso adecuado y evitar el estreñimiento. Mantener una buena higiene postural tanto en sedestación como en bipedestación. Las mujeres que ya hayan padecido de diástasis durante un embarazo o tras el parto deberán asegurarse de que su cuerpo se ha recuperado totalmente antes de volver a quedar en estado, y a ser posible realizar cuidados preventivos durante el embarazo.

Somos especialistas en Diatermia-Radiofrecuencia-Tecarterapia. Si quieres asesoramiento en equipos o formación contacta con nosotros. Esmeralda Banacloy Fisioterapeuta: 677.47.20.37