Esmeralda Banacloy  Martínez.

Francisco Barrios Marco.

Fisioterapeutas.

Autores del Libro Diatermia Capacitiva y Resistiva

DIATERMIA / TECARTERAPIA EN EL TRATAMIENTO DEL PIE DIABÉTICO

Un 4 % de la población española está aquejada de Diabetes Mellitus. Esta es una enfermedad crónica degenerativa,  con predisposición genética  y que puede aparecer a cualquier edad. El problema radica en una producción insuficiente de insulina por parte del páncreas del paciente o en una mala  utilización de la misma por parte del organismo.  A fin de cuentas, la falta de dicha hormona o su mala gestión acaba ocasionando alteraciones en la glucemia del paciente (cantidad de glucosa, azúcar, que hay en la sangre) y a la larga, ocasionando daños a tejidos y órganos. Se pueden apreciar síntomas a nivel central, sistémico, gástrico, urinario, respiratorio…etc. Además de todo ello, el paciente con diabetes también puede sufrir lo que se llama pie diabético.

Se conoce como pie diabético a las lesiones que pueden tener en los pies, las personas con diabetes, en algún momento de su vida. Normalmente dichas lesiones suelen aparecer después de un traumatismo o una compresión o rozadura mantenida, y se ven agravadas cuando además de padecer la hiperglucemia, el paciente también ha desarrollo una neuropatía periférica y una arteriopatía, responsable de mantener al pie en un estado de isquemia, que a la larga empeorará todos los síntomas.

El 15% de los diabéticos pueden sufrir de  pie diabético en algún momento de su vida. En general, podemos decir que los diabéticos que presenten algunas de las siguientes condiciones tienen un mayor riesgo de padecerlo:

  • Pacientes que llevan un control inadecuado de su enfermedad.
  • Personas fumadoras o con tendencia a consumir bastante
  • Ancianos mayores de 70 años o pacientes con riesgo de aislamiento social.
  • Haber desarrollado una neuropatía periférica. El 80% de los diabéticos la padecen.
  • Presentar una arteriopatía vascular periférica, que disminuirá la capacidad de reparación de los tejidos.
  • Tener deformidades en los pies. Alteraciones estructurales como la artropatía de Charcot.
  • Sufrir algún tipo de nefropatía.

Los síntomas de alarma para sospechar del inicio de un pie diabético serían entre otros:

  • Calambres en el pie.
  • Decoloración, rojeces.
  • Hinchazón.
  • Disminución de la sensibilidad dolorosa o de la sensibilidad térmica. Por lo que cuando usemos la diatermia deberemos extremar las precauciones.
  • Aumento de la temperatura en cualquier zona del pie.
  • Callosidades, grietas en la piel, úlceras superficiales que con el tiempo se convierten en profundas porque no curan.
  • Infecciones en la piel, heridas que huelen mal, necrosis.

En general, la mayoría de estos síntomas se ven agravados por la depresión inmunológica que padecen los diabéticos de larga evolución, la neuropatía y  la vasculopatía. Cuando la sensibilidad del paciente se ve alterada, porque la hiperglucemia ha terminado por afectar la conducción nerviosa periférica de los pies, el paciente no percibe con claridad que se ha hecho una herida en el pie, y si la ve como no le duele, muchas veces no le da la suficiente importancia. Además, la neuropatía acaba afectando negativamente la funcionalidad muscular, lo cual a la larga se traduce en alteraciones estructurales del pie, lo que a su vez redunda en la aparición de rozaduras, cambios en las zonas de presión o apoyo al caminar y atrofia y sequedad de la piel. Por otro lado, la falta de riego sanguíneo priva a esos tejidos dañados de los recursos necesarios para su reparación y lucha contra las infecciones.

Para prevenir la aparición del pie diabético, los pacientes con diabetes deberían realizarse al menos  una vez al año o cada 2 meses, los de mayor riesgo que ya presenten neuropatía periférica, deformidad de Charcot o arteriopatía, los siguientes exámenes:

  • Un control neurológico, para estudiar su sensibilidad superficial y profunda, además de los reflejos aquileo y rotuliano de ambas piernas.
  • Un control vascular con el Doppler, para ver si el aporte de sangre a los pies es el correcto y en caso negativo derivarlo al especialista vascular.
  • Un estudio barapodométrico, que analice las presiones plantares del paciente y determine si hay zonas donde la presión ha aumentado y corren el riesgo de sufrir ulceraciones. En caso afirmativo, recomendar la prescripción de plantillas que ayuden a redistribuir las presiones y contengan el avance de deformidades.

Una vez ya ha aparecido el pie diabético hay dos tipos de tratamiento:

  • El conservador que incluye: curas de las heridas o úlceras, antibióticos para tratar las infecciones, férulas de yeso protectoras para las deformidades y diatermia para mejorar el riego sanguíneo.
  • En caso de fracasar el tratamiento menos invasivo no habrá más remedio que intervenir quirúrgicamente, bien para corregir la deformidad de Charcot, como para realizar un bypass arterial o para eliminar el tejido dañado o incluso amputar. Hay estudios que indican que el 84% de las úlceras que no cicatrizan bien acaban en amputaciones, que el 50% de las amputaciones de miembros inferiores son debidas a la diabetes y que ésta es la primera causa de amputación de origen no traumático.

TRATAMIENTO CON DIATERMIA/TECARTERAPIA RESISTIVA

Como ya hemos mencionado, la vasculopatía es una de las causas de que no se curen las lesiones que sufren los diabéticos en sus pies.  Si la deficiencia de la circulación en el pie es importante, las úlceras que aparecen por diversas causas (traumatismos, rozaduras, cortes, presión…) tardarán bastante en cicatrizar e incluso en algunos casos nunca llegarán a hacerlo. Por ello es tan importante ayudar a restaurar en la medida de lo posible el riego sanguíneo arterial y el retorno venoso en estas extremidades.

Trabajaremos con sensaciones térmicas moderadas, grado 2-3, para intentar la mayor vascularización posible. El paciente puede referirnos que nota calor o una sensación de “presión dolorosa”, en ese caso bajaremos la intensidad hasta que deje de resultar molesta. Si presenta una alteración de la sensibilidad térmica o dolorosa deberemos de tener mucha precaución y realizar un tratamiento atérmico o a lo sumo en  grado 2.

Si sospechamos que hay infección, antes de iniciar el tratamiento, deberá tomar el antibiótico que le recete su médico y esperar hasta que ésta haya remitido.

Podemos colocar  al paciente en decúbito prono o supino y situaremos la placa en gemelos si buscamos un tratamiento térmico, o más distal (en Isquiotibiales o zona renal) si pretendemos realizar un tratamiento más atérmico.  Del mismo modo,  hay que tener en cuenta que a igual intensidad aplicada, con un electrodo  de diatermia de menor diámetro vamos a tener una mayor sensación térmica que con uno más grande. Tal como si usamos el modo continuo el paciente notará más calor que si seleccionamos en el display de nuestro equipo de Tecarterapia el modo pulsado. Por ello tendremos en cuenta todos estos factores a la hora de elegir la sensación térmica con la que pretendemos trabajar.

En la mayoría de los casos, la técnica de elección  será la diatermia resistiva. En principio, podemos activar la circulación tanto arterial como venosa tanto con la técnica capacitiva como con la resistiva; pero en la zona del pie las estructuras más abundantes son ligamentos, huesos, fascia y tendones, es decir tejidos poco hidratados y que se oponen al paso de la corriente, por lo que nos va a resultar más fácil y rápido aumentar la temperatura general del pie con la resistiva.

En esta imagen se aprecia el estado de  la úlcera, de un paciente aquejado de  pie diabético, y que fue tratado en la Clínica PodofisCV, Podología y Fisioterapia. De Colmenar Viejo (Madrid). Antes de comenzar el tratamiento con diatermia resistiva, se aprecia claramente el aspecto reseco de la piel alrededor de la herida y el color blanquecino de casi toda la planta del pie.

Se usó el electrodo  manual mediano o grande, dejándolo fijo en la planta del pie o desplazándolo lentamente por la misma; pero nunca sobre la úlcera. El tiempo aproximado de aplicación fue de unos 15 minutos.  Cuando el paciente vuelve a la consulta para realizar un segundo tratamiento ya se pueden apreciar cambios positivos que evidencian que el proceso de cicatrización está en marcha.

Tras el segundo tratamiento, antes de comenzar la tercera sesión, apreciamos cómo va avanzando el proceso de cicatrización, ha mejorado notablemente la hidratación y nutrición de la piel de la planta del pie y se evidencia un notable cambio en la coloración de la misma. En un caso como este deberíamos continuar con las sesiones de tratamiento hasta que haya desaparecido totalmente la solución de continuidad en la cubierta cutánea.

Cuando la herida ya esté cerrada, si consideramos oportuno realizar unos cuantos tratamientos  más para afianzar  la mejoría,  podemos continuar con el tratamiento manual o bien, si lo tenemos, usar el electrodo resistivo automático. Hay que tener en cuenta que siempre que lo utilicemos trabajaremos con intensidades o porcentajes más bajos que con la técnica manual.

Es importante que les demos a nuestros pacientes diabéticos unas cuantas recomendaciones.

-Hábitos cotidianos:

  • Controlar sus niveles de azúcar periódicamente.
  • Dejar de fumar.
  • Cuidar bien de las uñas de los pies y no cortarlas demasiado.
  • Usar siempre calcetines confeccionados con fibras naturales: lana, lino o algodón. Nunca sintéticos.
  • Acostumbrarse a ponerse diariamente crema hidratante. Excepto entre los dedos, para evitar la maceración.
  • Lavar diariamente los pies con agua templada y jabón neutro. Al finalizar secarlos cuidadosamente, sin olvidarse el espacio interdigital.
  • Caminar todos los días
  • Mantener una alimentación saludable y equilibrada.

-Calzado:

  • Evitar usar calzado descubierto.
  • Revisarlo siempre antes de calzárselo, para comprobar que no hay arrugas en la plantilla, objetos extraños o desperfectos.
  • Cuidado con el cambio de temporada, si dejamos de usar calcetines o medias.
  • Comprar zapatos o zapatillas de calidad, que se adapten bien a nuestros pies.
  • Si comienzan a usar un zapato nuevo, no llevarlo en las primeras ocasiones demasiado tiempo. Desconocemos dónde puede causar rozaduras o compresiones.

Somos especialistas en Diatermia-Radiofrecuencia-Tecarterapia. Si quieres asesoramiento o formación contacta con nosotros.

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