Esmeralda Banacloy Martínez

Francisco Barrios Marco

Fisioterapeutas.

Autores del Libro Diatermia Capacitiva y Resistiva

DIATERMIA EN ARTRITIS GONOCÓCICA DE AMBAS MANOS

Podemos asegurar que la diatermia en artritis gonocócica es una de las aplicaciones con resultados más rápidos y más sorprendentes que hemos experimentado con el uso de la radiofrecuencia. Tratamos un paciente con artritis gonocócica en ambas manos, siendo su profesión la de injertador. Esta afectación le dejaba absolutamente incapacitado para ejercerla, apenas podía mover las pequeñas articulaciones de los dedos y ligeramente las de las manos. Para que tuviera un mínimo de movilidad y disminuir el dolor su traumatólogo inyectaba localmente en las articulaciones una mezcla de antiinflamatorios no esteroideos y lidocaína, con lo cual disminuía el dolor y le permitía ganar un poco de movilidad, aunque la mejoría duraba poco tiempo.

El paciente acude a tratamiento de fisioterapia por ver si existe alguna técnica que le permita reducir el dolor y mejorar de algún modo la escasa movilidad.

Disponemos de una amplia bibliografía médica dentro de la cual se relatan diversos casos de artritis gonocócica en los que la aplicación de la diatermia ha tenido un efecto muy positivo.

Teniendo en cuenta que la diatermia es uno de los mejores métodos de tratamiento en casi todo tipo de patologías articulares nos decidimos a proceder con la sesión.

Es cierto que en todos los casos se destaca que los resultados obtenidos se deben en gran parte a que los gonococos son muy sensibles a la elevación de la temperatura, si provocamos una fiebre mantenida profunda que alcance entre 42° y 43° haremos imposible para la bacteria Neisseria gonorrhoeae sobrevivir en el territorio tratado y con ello obtendremos una mejoría prácticamente inmediata de la patología.

DIATERMIA CAPACITIVA EN ARTRITIS GONOCÓCICA

Aplicaremos la diatermia capacitiva colocando la placa pasiva fijada firmemente en la zona del antebrazo.

Utilizaremos el electrodo mediano y procuraremos trabajar con la intensidad más elevada que pueda soportar el paciente, siempre con una buena cantidad de crema conductora que nos permita deslizar con comodidad el electrodo por toda la mano tanto en la zona palmar como en la dorsal, recorreremos mano y dedos buscando siempre una sensación térmica alta dentro de lo soportable.

Si con potencias bajas, de 30 o 40 W, la sensación térmica que experimenta el paciente es tal que no puede soportarlo, pasaremos a modo pulsado, ya que precisamos que se genere una hipertermia importante en la profundidad de los tejidos y resulta preferible trabajar con 30 W y un sistema pulsado de cinco segundos continuo y tres de reposo que trabajar continuo con 10 W.

Aún así debemos recordar que aunque hablamos de sensación térmica alta, si el paciente indica que le “quema” bajaremos la potencia o aumentaremos el tiempo de reposo con el modo pausado.

El tiempo de aplicación de la diatermia capacitiva para el tratamiento de una mano no debería bajar de los 10 minutos, por debajo de cinco minutos el resultado será escaso o nulo ya que necesitamos lograr y mantener una hipertermia elevada en todo el tejido que tratamos.

Los efectos que tendremos al aplicar este tipo de corriente de radiofrecuencia en la artritis gonocócica no sólo se deben al aumento de la temperatura, aunque sí que son secundarios a ésta. Ante un estado de fiebre local, el neurovegetativo responde intentando mantener la homeostasia térmica y para ello elevará intensamente el riego sanguíneo en la zona tratada. A causa de ello se producirá un lavado de cininas y otras sustancias nocivas que causan dolor e inflamación, además con el aumento de la circulación se produce un aporte considerable de fagocitos que ayudan a luchar contra la infección y favorecen la destrucción del Neisseria gonorrhoeae. La sangre también aporta nutrientes, oxígeno y una normalización del pH, todo ello ayudará en el proceso de regeneración de los tejidos afectados.

Es por esto que en diversos textos sobre la aplicación terapéutica de la diatermia en artritis se considera que no hay ningún otro método terapéutico que sea comparable en eficacia a la hipertermia profunda.

Procuraremos realizar dos sesiones en la primera semana para comenzar el tratamiento y posteriormente daremos cita según la evolución que observemos. En condiciones normales una sesión semanal mientras sea necesaria.

DIATERMIA RESISTIVA EN ARTRITIS GONOCÓCICA

Con la diatermia capacitiva hemos conseguido provocar un calentamiento de todo el tejido blando y un aumento del riego sanguíneo para favorecer la eliminación de las sustancias tóxicas que se acumulan e impiden una buena evolución.

Con la diatermia resistiva se va a calentar más intensamente hueso, ligamento y tendón. Aplicaremos esta técnica realizando movimientos muy lentos o incluso dejando el electrodo quieto hasta que el paciente nos indique que la sensación térmica es demasiado elevada, de este modo conseguiremos un efecto más directo sobre las articulaciones, una elevación de temperatura más circunscrita al lugar exacto en el que queremos que se produzca y con ello un mayor efecto de lavado articular, disminución del dolor y de la inflamación.

Aplicaremos la diatermia resistiva 10 minutos con el electrodo mediano y buscando una sensación térmica elevada dentro de lo soportable. Dejaremos la placa pasiva colocada en la misma posición que indicamos para la técnica capacitiva. Pasaremos el electrodo resistivo especialmente por las articulaciones que resulten más dolorosas para el paciente, por ambas caras de la mano. Incidiendo especialmente en aquellos puntos que nos indique que siente un calor más elevado.

La primera vez que aplicamos la diatermia en artritis gonocócica, tras finalizar la sesión el paciente nos narraba una sensación de mejoría total del dolor, no se podía creer que no tenía dolor alguno en las articulaciones, podía mover las manos, no completamente, pero si mucho mejor que antes de comenzar el tratamiento. Después de tres sesiones la mejoría fue completa, no tenía dolor alguno y la movilidad había mejorado de tal modo que pidió el alta y comenzó a trabajar.

Vino a una cuarta sesión y tras ella la recomendamos que dejara el tratamiento y que nos avisara en caso de que volvieran a aparecer los síntomas para reanudar las sesiones con diatermia, sin embargo el paciente no quería dejar de recibir tratamiento, aunque nuestra postura era la de no darle más citas a no ser que fuera necesario, su nivel de sufrimiento anterior era tan elevado y la mejoría tan clara que no quería dejar de venir para según él: “mantener” sus manos en el estado en que se encontraban.

Aunque le dejamos muy claro que no precisaba más sesiones, para el paciente pensar en dejar de recibir tratamiento era algo que le angustiaba, así que continuamos con un tratamiento de “recuerdo” en el que aprovechábamos para insistir en que no era preciso concertar nueva cita y que nos tenía disponibles en caso de que apareciera cualquier síntoma. Pese a todo ello y nuestras recomendaciones costó casi un año que dejara de venir a tratamiento y estuviera convencido de la estabilidad en la evolución de su patología.

Si quieres ampliar información o contactar con nosotros puedes hacerlo desde la zona de contacto, responderemos a cualquier información que nos solicites.

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DIATERMIA EN CELULITIS II