Esmeralda Banacloy Martínez

Francisco Barrios Marco

Fisioterapeutas.

Autores del libro Diatermia Capacitiva y Resistiva

DIATERMIA “TECARTERAPIA” EN EL ABORDAJE DE PATOLOGÍAS DEL DEPORTISTA

 

1.- DESCRIPCIÓN DE LA DIATERMIA RESISTIVA.

Principios Físicos de la Diatermia Resistiva

Cuando usamos la técnica resistiva se produce un calentamiento de los tejidos, por los que la corriente circula, debido al efecto Joule. El efecto Joule supone un proceso irreversible: cuando una corriente directa o inducida circula por un conductor una parte de esa energía cinética se transformará en aumento de la temperatura, el calor se produce debido al rozamiento con el conductor por el que transitan las cargas.

Con la información proporcionada ya sabemos pues que la energía calorífica dependerá de la intensidad de la corriente, del voltaje, del tiempo que actúe y de la resistencia del material recorrido por la corriente eléctrica.

El Físico Inglés Joule expresó la fórmula del siguiente modo: Q = I2x R x T, donde Q expresa la energía calorífica en Julios, I es la intensidad, R la resistencia de la sustancia por la que circula la corriente y T es el tiempo de aplicación.

Cuando el cuerpo humano se ve sometido a un potente campo electromagnético de alta frecuencia comienzan a circular corrientes inducidas y en el caso de la diatermia resistiva como ninguno de los electrodos está aislado se producirá un paso real de corriente eléctrica entre el electrodo activo y la placa pasiva.

2.- ¿QUÉ CONSTITUYE UNA PATOLOGÍA DEPORTIVA?. CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS DEL DEPORTISTA Y SU REHABILITACIÓN.

Un esguince de tobillo, una rotura fibrilar o una fractura tibial son lesiones que puede padecer tanto un deportista como cualquier persona en su vida laboral o en el hogar.

La particularidad de las lesiones deportivas radica en el deportista en sí. Tanto el aficionado como el profesional se caracterizan por un intenso deseo de volver a la práctica deportiva cuanto antes, tienden en medio de su proceso de rehabilitación, a probarse para ver cómo están aunque se les haya dicho específicamente que no lo hagan y ponen en ocasiones en peligro su recuperación por la ansiedad del retorno a su entrenamiento cotidiano.

Los mecanismos que acaban generando una lesión en cualquier actividad deportiva son en esencia dos:

1.- Traumatismos. Debidos a un impacto contra un objeto, contra otro deportista o caídas. Todo ello puede dar origen a una lesión aguda con las características comunes de dolor, edema, hematoma y en ocasiones incapacidad funcional.

2.- Lesiones por sobrecarga. Siendo las más importantes en número y en ocasiones las responsables de forma indirecta de lesiones que corresponden al apartado anterior, no se les suele dedicar la atención que precisan, ni a sus causas ni a la importancia de sus consecuencias ya que si se prestara la suficiente atención a la recuperación del deportista serían evitables en su mayor parte.

La ejecución de movimientos repetitivos conlleva una sobresolicitación que terminará afectando a los tejidos sometidos al sobreesfuerzo y en especial si los periodos de recuperación no están bien administrados, no hay suficiente reposo y no se aplican las técnicas de fisioterapia adecuadas.

Las lesiones por sobrecarga son más comunes en los deportes cíclicos, aunque son también habituales en los deportes acíclicos cuando las sesiones de entrenamiento son muy intensas y la recuperación escasa.

Este tipo de lesión se debe fundamentalmente a la fatiga del deportista en relación al déficit de recuperación tras el esfuerzo, cuando se produce una incapacidad de adaptación a la carga que soporta. Éste se enfrentará a un estado de agotamiento cuyas causas pueden ser de origen:

a) Neurológico, de origen central.

Un esfuerzo intenso mantenido en el tiempo por encima de las capacidades del deportista va a producir alteraciones que modificarán la velocidad y la intensidad del impulso nervioso que va desde el cerebro hasta el segmento muscular encargado de realizar el gesto deportivo.

El tejido nervioso no se fatiga, sin embargo en las sinapsis se puede producir un estado de agotamiento, especialmente cuando los esfuerzos requieren impulsos de intensidad elevada y son mantenidos en el tiempo. Esa continuidad e intensidad pueden dar origen a un agotamiento del neurotransmisor específico o a que éste sea secretado a un nivel inferior al óptimo, por tanto, si no se dispone de la suficiente acetilcolina el impulso quedará muy disminuido y cuando alcance la placa motora o no se producirá la contracción o ésta será mucho más débil de lo deseado, en resumen: el músculo o no responde o lo hace por debajo del nivel de eficacia esperado.

b) Muscular, de origen periférico.

Cuando un grupo muscular se somete a un esfuerzo capaz de generar una disminución del pH, fundamentalmente por acumulación de lactato, esa acidificación provocará una limitación de la capacidad funcional de las fibras musculares afectadas. Con reposo y el tiempo necesario para que la circulación repare y nutra los tejidos, la vuelta a la homeostasia está garantizada, si no dejamos descansar la musculatura afectada lo suficiente antes del próximo ciclo de carga las posibilidades de lesión se incrementarán notablemente.

En función del tiempo en el que se mantiene esta sobrecarga diferenciaremos entre:

a) Estado agudo de fatiga. Tras cada sesión de entrenamiento o encuentro deportivo intenso se produce un cierto estado de cansancio, ello es completamente normal, tras los cambios metabólicos producidos por una actividad elevada, el sistema endocrino y el cardiorrespiratorio necesitarán un tiempo para su regreso a una condición de equilibrio, mayor o menor en función del tiempo en que ha sido mantenida la carga y de si el esfuerzo ha sido local o general. Los estados agudos de fatiga ceden rápidamente con el reposo y más aún si se acompañan del uso correcto de la diatermia. Con la termoterapia profunda no evitaremos el estado agudo de fatiga aunque sí podremos contribuir a que la recuperación sea más rápida.

b) Estado subagudo de fatiga. Cuando el deportista no se ha recuperado correctamente del estado de fatiga aguda y se suceden ciclos de entrenamiento o competición intensos, de forma inevitable aparece un estado de sobrecarga que aunque permita la actividad lo hará por debajo del rendimiento óptimo.

Una recuperación insuficiente hará que los efectos de la fatiga se acumulen, el entrenamiento requiere un esfuerzo extra y el periodo de reposo entre una carga y la siguiente no permite regresar a un punto de equilibrio. Cuando los estados subagudos de fatiga se suceden la aparición de lesiones por sobrecarga serán la consecuencia lógica de este proceso.

c) Estado crónico de fatiga. Cuando la fatiga residual entre los ciclos de entrenamiento se incrementa aparece la fatiga crónica, la cual implica alteraciones del metabolismo.

La gravedad del estado crónico de fatiga en relación a los otros descritos supondrá que superar esta etapa requerirá mucho más tiempo y dedicación. Para llegar a un estado de fatiga crónico es preciso mantener una serie de errores en la planificación del entrenamiento:

• Falta de planificación personalizada
• Desequilibrio entre el tiempo carga y de reposo
• Probable déficit de atención a la alimentación en relación a cada etapa del entrenamiento
• Falta de atención médica que realice un control del estado del deportista a lo largo del ciclo de entrenamiento y competición. Hacer un seguimiento de los valores de ferritina, urea y en especial el índice cortisol/testosterona en sangre permiten detectar rápidamente estados crónicos de fatiga y actuar en consecuencia con todos los medios al alcance.

El músculo no es solo un elemento contráctil, la glutamina es un aminoácido esencial para el sistema inmunitario que se acumula en el sistema muscular tal como el glucógeno se almacena en el hígado. Por tanto la musculatura juega un papel fundamental en este sentido, proporcionando la energía para que el sistema inmune actúe con eficacia. En situaciones de sobrecarga excesiva, de fatiga crónica, es posible llegar a un estado inmunodeprimido, el deportista después de competiciones muy exigentes suele encontrarse en esta situación y puede padecer enfermedades infecciosas debido a la disminución de la respuesta inmunitaria del organismo. En estos casos la diatermia, al incrementar la hiperemia, favorece el paso de elementos formes de la sangre (defensa y fagocitarios) a través de fenestraciones en los capilares.

Cuando se acumulan a lo largo de los macrociclos y microciclos de entrenamiento estados de agotamiento central y periférico la aparición de lesiones en el deportista se vuelve muy probable. De modo subjetivo todos podemos observar que en deportes como el fútbol las lesiones al final de temporada son más abundantes en todos los equipos, ello es así porque no se presta especial atención a los medios de recuperación hoy en día disponibles. Bien es cierto que los grandes equipos profesionales ***ya comienzan a utilizar estas tecnologías*** como medio de prevención, para evitar al máximo las lesiones en sus deportistas.

3.- DIATERMIA EN LA PREVENCIÓN Y RECUPERACIÓN DE LESIONES DEL DEPORTE. ¿POR QUÉ ACELERA LA RECUPERACIÓN LA DIATERMIA?

En primer lugar es necesario destacar que la diatermia es la terapia física capaz de aportar mayor cantidad de energía al organismo por unidad de tiempo, además ninguna otra alcanza los 15-20 cm de profundidad (distancia la cual podremos medir con toda claridad en los talleres prácticos) que la diatermia logra con facilidad y eficacia.

Los resultados superiores de la diatermia frente a bolsas calientes, parafango, infrarrojos, hidroterapia o cualquier otro tipo de calor superficial, se debe precisamente a la profundidad que alcanza y a la gran cantidad de energía suministrada capaz de producir cambios fisiológicos notables. En cuanto a otros tipos de diatermia profunda tales como la onda corta y microondas presenta la ventaja de una mayor penetración y una direccionalidad clara: del electrodo activo a la placa pasiva sin irradiación. En cuanto a los ultrasonidos el territorio que puede calentar es muy pequeño y poco profundo en relación a cualquier tipo de diatermia.

Cuando aumentamos la temperatura de un tejido, el sistema neurovegetativo responde desencadenando una serie de respuestas fisiológicas orientadas a lograr un estado de equilibrio térmico. Los efectos terapéuticos que deseamos vienen provocados por el estado de fiebre local generada, esa elevación profunda de la temperatura es la responsable de forma directa o indirecta de los cambios que ya hemos descrito en otros artículos que puedes encontrar en la página web de Therapy Global Solutions.

4.- FACTORES QUE DETERMINAN EL NÚMERO E INTENSIDAD DE LAS REACCIONES FISIOLÓGICAS.

·Nivel de la temperatura que alcanzan los tejidos. Siendo más terapéutico cuando se alcanza entre los 40º y 45ºC.

·Duración de la elevación de la temperatura. Se estima que debe ser entre 3 y 30min.

·Velocidad del aumento de la temperatura en los tejidos. La respuesta de los receptores térmicos es más pronunciada cuando la temperatura sube rápido.

·El tamaño del área tratada.

Aumento de la Hiperemia en función de la duración del tratamiento.

Aumento de la hiperemia en función de la Temperatura tisular.

5.- TRATAMIENTO CON DIATERMIA EN LAS TENDINOPATÍAS.

Siempre que sea posible aplicaremos como técnica de tratamiento conservador la diatermia para tratar el tendón propiamente dicho, ya que durante la fase inicial los síntomas son el dolor, la inflamación y la limitación funcional. Los tendones son estructuras poco vascularizadas; pero metabólicamente activas por lo que la diatermia acelerará su capacidad de recuperación y reducirá el tiempo de rehabilitación, favoreciendo la adaptación al esfuerzo sin exceder los límites fisiológicos.

Fases de reparación tendinosa:

Primera fase o fase inflamatoria. Se producen sustancias vasoactivas y enzimáticas degradantes. La diatermia ayuda a aliviar el dolor y disminuir la inflamación al activar la microcirculación con el consiguiente aumento del drenaje venoso y linfático.

Segunda fase o de síntesis de colágeno. A partir de las 72h de producirse la lesión los procesos de regeneración tisular y síntesis de colágeno comienzan, dando lugar a estructuras de escasa fuerza. En esta etapa la diatermia favorece los procesos de bioestimulación y aumento de la síntesis de ATP.

Tercera fase de remodelación biológica. A parir de la 6ª semana el colágeno es más estable, la fuerza del tendón crece poco a poco. La diatermia ayuda a mejorar la elasticidad y romper las adherencias.

Con la técnica capacitiva actuaremos sobre el sistema muscular para trata el aumento del tono, la falta de la elasticidad en la unión miotendinosa y los desequibrios entre agonistas-antagonistas. La recuperación funcional es una parte fundamental de la terapia, por lo que deberemos restaurar la fuerza de la musculatura, la resistencia y elasticidad del tendón, además de reeducar su función sensorial propioceptiva. Ésto es imprescindible a la hora de evitar futuras recidivas.

TENDINITIS AQUÍLEA

Aparece dolor agudo de la zona posterior del pie, por encima del talón, el cual cede con el reposo y aumenta con la marcha, al realizamos una flexión resistida del pie afectado y si aplicamos una presión con fricción sobre tendón de Aquiles.

Es otra de las lesiones más comunes entre los deportistas, especialmente entre aquellos que realizan deportes cíclicos muy intensos y prácticas deportivas que requieren cambios potentes de ritmo y dirección.

Es muy importante comenzar el tratamiento de esta patología cuanto antes, pues si el tejido degenera, la fibrosis producirá endurecimientos locales que volverán más rígido el tendón y dificultarán la recuperación posterior. El dolor es debido a la inflamación y en los casos más avanzados al proceso degenerativo posterior.

Cuando aparece la tendinitis lo primero es inmovilizar hasta que ceda la inflamación y por tanto el dolor, la aplicación de hielo y el uso de taloneras o plantillas adecuadas permitirán realizar una rehabilitación más temprana.

Como elemento preventivo hemos de recordar que tan importante como fortalecer los gemelos es realizar estiramientos para proteger al tendón, ello no sólo dificultará la aparición de estas tendinitis sino que además evitará recaídas.

·Aplicación de los electrodos con la técnica capacitiva.

Desplazaremos el electrodo capacitivo sobre toda la superficie del tendón inflamado, así mismo también trabajaremos con esta misma técnica los dos vientres musculares pertenecientes al gemelo, realizando movimientos longitudinales ascendentes y manteniendo una presión moderada. El tamaño del electrodo será el mediano o el grande en función del tamaño del músculo del paciente.

·Colocación de la placa pasiva.

Podemos optar por situarla en la planta del pie de forma coplanar. Pero también es posible realizar un tratamiento transversal si nos aseguramos al colocarla en la parte anterior de la pierna que la espina de la tibia tiene una buena superficie de contacto y el paciente no percibe un aumento molesto de la temperatura en esa zona o que la presión resulta incómoda. Otra forma, trabajando un territorio más amplio, sería colocándola en contacto con el cuádriceps, en modo longitudinal.

·Duración de la sesión de tratamiento.

Como la superficie a tratar en este caso es pequeña, el tiempo estimado de la aplicación será aproximadamente de 10 a 15minutos.

·Intensidad de aplicación.

Si la tendinitis es aguda, en la primera sesión aplicaremos una intensidad grado 2 al inicio de la misma y pasados unos minutos podemos subirla a grado 3 hasta finalizar la sesión.

·Aplicación de los electrodos en la técnica resistiva.

Aplicaremos el electrodo resistivo en la unión miotendinosa, en el vientre tendinoso y en la entesis. El tamaño del electrodo será el pequeño o el mediano en función del tamaño del tendón del paciente, buscando siempre un acoplamiento óptimo del mismo.

·Colocación de la placa pasiva.

Podemos colocarla en cualquiera de las posiciones en las que hemos realizado el tratamiento con la técnica capacitiva.

·Duración de la sesión de tratamiento.

El tiempo estimado de la aplicación será aproximadamente entre 5 y 10 minutos.

·Intensidad de aplicación.

La intensidad será durante toda la aplicación de grado 2 y cuando el paciente refiera demasiado calor, será el indicativo para cambiar a otro punto de aplicación. Conforme se vaya instaurando la mejoría podíamos subir a grado 3 si al paciente no le resulta desagradable.

CONCLUSIONES

La diatermia capacitiva y resistiva introduce una gran cantidad de energía en el organismo que consigue provocar un estado de fiebre local, justo en el territorio que queremos tratar. El aumento de temperatura genera un potente efecto hiperemiante que va a inducir intensos cambios fisiológicos los cuales producirán un potente efecto antiespasmódico, analgésico, flexibilizante y antinflamatorio.

Por todo ello la diatermia nos será muy eficaz tanto en cualquier protocolo de prevención de lesiones deportivas como en su tratamiento, ya que es muy difícil pensar en una patología del sistema músculo-esquelético en que no nos vaya a ser de utilidad reducir la contractura, el dolor, la inflamación y acelerar los procesos de regeneración tisular. Además es el complemento ideal de otras técnicas de fisioterapia como son la terapia manual, punción seca, Epi, Epte, vendajes y neuromodulacíon.

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