Francisco Barrios Marco
Fisioterapeuta

EFECTOS DE LA DIATERMIA CAPACITIVA Y RESISTIVA EN EL ORGANISMO HUMANO

Acción de la diatermia sobre el sistema vascular.

Al aplicar la diatermia capacitiva sobre la piel podemos observar que en un breve espacio de tiempo se produce un leve eritema en la zona de tratamiento, la piel se vuelve de un tono rosado justo sobre el lugar en el que estamos utilizando y desplazando el electrodo capacitivo activo.

El cambio de color sería más leve que si aplicáramos corrientes galvánicas, por poner un ejemplo, que por otro lado apenas producirían una mínima elevación de la temperatura local. No se produce con la diatermia una irritación del tejido, sino una elevación local de la temperatura que se muestra como un rubor.

La diatermia capacitiva al elevar la temperatura en profundidad activará el riego sanguíneo en la zona tratada, por un lado los tejidos se calientan y su color se modifica ligeramente hacia un rojo rosado, por otro lado el riego sanguíneo actuará como medio de enfriamiento para devolverle a los tejidos una homeostasia térmica.

La diatermia no produce apenas un descenso de la tensión arterial cuando ésta se encuentra normalizada, en casos en los que se encuentre elevada podemos verificar cómo en un tratamiento prolongado en el tiempo la diatermia es capaz de producir una ligera disminución de la tensión arterial. Se observará un descenso mayor de la tensión arterial si hacemos un tratamiento en una zona extensa por ejemplo a lo largo de las piernas, con un tipo de aplicación longitudinal.

En aplicaciones transversales y sobre zonas a tratar menores, al aplicar la diatermia capacitiva o resistiva apenas se producirán cambios en la tensión arterial. Por tanto, si aplicamos diatermia en territorios extensos y con una dosis elevada de potencia, se podrán percibir de forma más clara cambios en la tensión arterial del paciente.

Al aplicar calor profundo en toda una pierna, las arterias y las venas modificarán su sección para que acuda más sangre al lugar en el que se actúa con diatermia y de ese modo se producirá un enfriamiento dirigido a normalizar el estado de fiebre local previo. Es de este modo precisamente como obtenemos resultados en terapia, ya que el aumento del riego sanguíneo va a provocar multitud de cambios que favorecerán la homeostasia, la regeneración de los tejidos, la disminución del dolor, el aporte extra de nutrientes y oxígeno, así como el restablecimiento de un pH más básico que son elementos que favorecen el regreso de los tejidos tratados a un estado de normalidad.

Así que en un tratamiento intenso y prolongado, podemos llegar a observar como la tensión arterial disminuye ligeramente en aquellas personas que acuden al tratamiento con una tensión arterial por encima de lo normal, también podemos observar una ligera elevación del ritmo cardiaco.

Este aumento del número de pulsaciones por minuto es normal (ocurre también cuando un paciente tiene fiebre) y con toda rotundidad, las técnicas de diatermia son un modo de obtener un estado de fiebre local, controlada y mantenida en la zona del cuerpo que queremos tratar, justo donde se encuentra la patología por la que el paciente ha acudido a la consulta de fisioterapia.

Decía Hipócrates: dadme una fiebre y podré curar cualquier enfermedad.

Si queremos elevar la temperatura de modo que tenga un efecto central tenemos que trabajar sobre zonas muy amplias, a ser posible de modo longitudinal y con una intensidad elevada que el paciente tolere bien, podemos observar que la diatermia generalizada tiene una mayor acción sobre el sistema vascular que la diatermia local.

La ciencia nos proporciona evidencias acerca de que el aumento de 1° de la temperatura del organismo produce una elevación de la tasa metabólica del 13%, ello implica que pasar de 37 a 42°(temperatura perfectamente accesible con diatermia) supone un aumento de la tasa metabólica del 65%. Las reacciones químicas se producen a mayor velocidad conforme la temperatura se eleva, de este modo los diversos procesos de regeneración se ven favorecidos.

La elevación de temperatura en profundidad y sus acciones en relación a la velocidad de las reacciones químicas así como sobre el riego sanguíneo, acabará actuando sobre la nutrición celular, por lo que la elevación local de temperatura, será capaz en definitiva, de actuar sobre la proteína que se encarga de la bomba sodio potasio y acelerará los procesos de generación de adenosín trifosfato (la célula tendrá más energía), al mismo tiempo se favorece un estado óptimo de nutrición en aquellas células sobre las que actúa la diatermia.

Por otra parte, al verse facilitada la expulsión de los iones sodio así como el ingreso en la célula de iones potasio, se mantendrá un óptimo equilibrio en el líquido intersticial que facilitará el regreso a un pH sano en la zona antes afectada y con tendencia a un pH más ácido.